The Rubbing Out of Alfred Jiménez Mota, Journalist


In Mexico, Impartiality 2.0 rules the day: You either turn a blind eye to corruption or the motherfuckers kill your ass. So stick to blogging, young citizen journalist. Nothing to see here. Move along. Circulando, sempre circulando.

Desaparición por órdenes del poder (Proceso, Mexico): Just another real-life case of “kill the umpire.”

Poco a poco se va disipando el misterio de la desaparición del joven reportero de El Imparcial de Hermosillo Alfredo Jiménez Mota: un grupo de funcionarios municipales y estatales de Sonora se coludieron con el capo Raúl Enríquez Parra y le encargaron al sicario Félix Moroyoqui que lo matara. El testigo que le reveló estos hechos a la PGR ya pidió ayuda a diversos organismos defensores de derechos humanos porque se siente desprotegido. Y no es para menos: descubrió que el jefe del mencionado grupo de funcionarios ligados al narco es hermano del gobernador de Sonora.

Little by little, the mystery surrounding the disappearance of Alfred Jiménez Mota, the young reporter from El Imparcial of Hermosillo, is being dispelled: A group of city and state officials in Sonora conspired with the drug lord Raúl Enríquez Parra and hired an assassin named Felíx Moroyoqui to kill him. The witness who revealed these facts to the federal prosecutor has asked for help from various human rights groups because he feels unsafe. And not without reason: He discovered that the chief of this group of officials with ties to the drug traffic is the brother of the Governor of Sonora.

The governor criticized the Proceso story in a press conference yesterday, reported in El Imparcial, describing the accusations as the products of a “persecution mania.”

Desde un escondite, el policía municipal de Navojoa teniente Jesús Francisco Ayala Valenzuela denunció al grupo político que encabeza Ricardo Robinson Bours Castelo, hermano del gobernador de Sonora, como el responsable de la desaparición de Alfredo Jiménez Mota, reportero de El Imparcial de Hermosillo.

From a hiding place, the city policeman from Navojoa, Lt. Jesus Francisco Ayala Valenzuela denounced the political group headed by Ricardo Robinson Bours Castelo, brother of the Governor of Sonora, as the person responsible for the disappearance of Alfred Jiménez Mota, reporter for the El Imparcial newspaper in Hermosillo.

The young man, 26, should have just stuck to blogging, I suppose.

Ellos, agrega, pusieron al periodista en las manos del narcotraficante Raúl Enríquez Parra, jefe de la banda de Los Números o Los Güeros.


Gov. Eduardo Bours is a former director of the Mexican Stock Exchange. The Robinson Bours clan is a venerable and nationally prominent political and business dynasty. Among the Bours family’s vast portfolio of holdings: Megacable.

“La verdadera razón por la que desaparecieron a Jiménez Mota es que estaba trabajando un reportaje donde iba a desnudar a este grupo político, que da protección a los narcotraficantes más fuertes de Sonora. De alguna manera el grupo político se enteró de eso, y se dio la orden de su desaparición poco antes de que Alfredo recibiera unas grabaciones con las que sustentaría su trabajo”, dice el policía, quien fue testigo de primera mano de los encuentros en los que el referido “grupo político” ordenaba la ejecución o desaparición de personas que le estorbaban o bien obstaculizaban a la organización de Enríquez Parra.

“The real reason they disappeared Jiménez Mota was that he was working on a report in which he was going to expose this political group, which provides protection for the most powerful drug traffickers in Sonora. Somehow they found out about it, so they gave the order to get rid of him not long before Alfred was to receive some recordings that would back up his findings,” said the policeman, who witnessed firsthand the meetings in which the “political group” ordered the execution or disappearance of persons who threatened their well-being or got in the way of Enríquez Parra’s organization.

“Esas grabaciones de intervenciones telefónicas, que estaba por recibir Jiménez Mota, no se sabía quién las entregaría, pero se sabía que en ellas aparecían conversaciones entre un miembro del grupo político, Ricardo Tapia Chan, entonces jefe de la Policía Judicial de Sonora, con el narcotraficante Raúl Enríquez Parra, donde salía a relucir el nombre de Ricardo Bours”, dice en entrevista. Respalda su aseveración con una declaración presentada ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) el pasado miércoles 17.

“These recordings of phone taps that Alfredo was going to receive, I do not know who was turning them over, but I understand they contain conversations between a member of the political group, Ricardo Tapia Chan, then head of the Judicial Police of Sonora, with the trafficker Enríquez Parra, which is where the name of Ricardo Bours comes up,” he said, in an interview. His statement is supported by a deposition given to the National Commission on Human Rights on Wednesday, Jan. 17.

“El hermano del gobernador Bours no aparece abiertamente, pero es quien protege a este grupo que tiene la hegemonía en la procuraduría y en las principales policías locales de Sonora, para brindar la protección a las mafias que operan en el estado”, dice Ayala Valenzuela.

“The brother of Gov. Bours does not appear openly, but is the one who protects this group, which controls the prosecutors office and the main local police forces in Sonora, providing protection to the mafias that operate in the state,” says Ayala Valenzuela.

–Aparte de Ricardo Bours, ¿quién integra el grupo?

–Aside from Ricardo Bours, who is in this group?

–Ellos operan bajo el cobijo del gobernador Bours, y son el procurador de Justicia, Abel Murrieta; el exjefe de la Judicial, Ricardo Tapia Chan; el director de la Policía Municipal de Navojoa, Luis Octavio Gastélum Villegas, y un jefe de la Judicial, Pedro Córdova Herrera, que era compadre de El 9 (la clave de Raúl Enríquez Parra). Todos ellos ven a Ricardo Bours como su jefe.

–They all operate under the wing of Gov. Bours, and they are the state prosecutor, Abel Murrieta; former chief of the Judicial Police, Ricardo Tapia Chan; the head of the City Police of Navojoa, Gastélum Villegas, and a senior commander in the Judicial Police, Córdova Herrera, whose was a comrade of Nine (codename of Enríquez Parra). All of them see Ricardo Bours as their leader.

“Desde el 2003 yo trabajé como chofer de Gastélum Villegas, por eso me enteré de infinidad de cosas sobre los acuerdos que tenía este grupo. Y era bien sabido que el protector era el hermano del gobernador”, cuenta el teniente, quien ya dio su testimonio a la Procuraduría General de la República (PGR) y a la CNDH, además de organismos internacionales, como Amnistía Internacional y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros.

“Starting in 2003 I worked as a chauffeur for Gastélum Villegas, so I know tons of things about the deals this group does. It was well known that the protector was the brother’s governor,” says the lieutenant, who has already testified to the federal prosecutor (PGR) and the CNDH, along with international organizations such as Amnesty International and the International Press Society (SIP), among others.

–¿A quién le encargaron la desaparición de Alfredo Jiménez Mota? –pregunta el reportero.

–Who did they hired to disappear Alfredo? asks the reporter.

–A un policía que fue compañero mío en Navojoa, Juan Ausencio Félix Moroyoqui, amigo íntimo de Gastélum Villegas. Como le tenían que encargar el trabajo a alguien de mucha confianza, porque el favor iba a ser para Tapia Chan, entonces le pidieron a Juan Ausencio el trabajo. Él era sicario de la organización de Los Números, y el trabajo lo hizo con un grupo de ocho sicarios y policías de su grupo.

— A policeman that was a coworker of mine in Navojoa, Juan Moroyoqui, a close friend of Gastélum. They had to give the job to someone highly trustworthy, because this was a favor to Tapia Chan, so they got Juan to do it. He is a hired assassin for the The Numbers organization, and he did the job with a group of eight assassins and policemen from his group.

Get this through your head, people: In Mexico, including Oaxaca, the police moonlight as deathsquadders. –Ed.

“Al reportero no lo mató (Joaquín) El Chapo Guzmán ni los Beltrán, eso es pura mentira. Fue este grupo quien se lo entregó a Los Números; es esa mafia de cuello blanco que opera en Sonora”, dice convencido.

“Neither El Chapo nor the Beltrans killed the reporter, that is a flat-out lie. It was this group that turned him over to The Numbers; this is the white collar mafia that operates in Sonora,” he said, emphatically.

“El problema es que empezaron las protestas de la familia de Jiménez Mota y de los reporteros de los distintos medios, algo que no habían contemplado. El tema alcanzó una gran relevancia, por eso tuvieron que ir eliminando a los testigos”, sostiene.

“The problem is that Alfredo’s family starting protesting, along with reporters from various publications, something they did not plan for. The story got a lot of attention, so that is why they had to start eliminating witnesses,” he maintains.

Reporteros tras la pista

Reporters hunt clues

Alfredo Jiménez Mota, el reportero de 26 años del periódico El Imparcial de Hermosillo, desapareció el 2 de abril de 2005, luego de confirmarle a una amiga que antes de verla iría a reunirse con una de sus fuentes, a la cual notaba muy nerviosa.

The 26-year old reporter for the El Imparcial newspaper of Hermosillo disappeared on April 2, 2005, soon after telling a girlfriend that right after seeing her he was going to a meeting with one of his sources, who seemed very nervous.

El periodista originario de Empalme, Sinaloa, se distinguió por escribir temas sobre seguridad y narcotráfico, los cuales fueron reveladores tanto por el material que difundía como por el rigor de sus investigaciones.

The native of Empalme, Sinaloa, had made a name for himself with coverage of various stories related to security and the narcotraffic, reporting that was distinguished not only for the facts it broke but also for its investigative rigor.

En enero de 2004, en el periódico El Debate de Culiacán, Jiménez Mota publicó su investigación sobre la presencia del hijo del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera en un accidente donde murió Alejandro Niebla, el hijo de un empresario sinaloense. Por este motivo fue objeto de amenazas de Reynaldo Zamora, entonces jefe de Detenciones en Flagrancia de la Policía Ministerial de Sinaloa.

In Jan. 2004, in the El Debate newspaper of Culiacán, Jiménez Mota published an investigative peice on the involvement of El Chapo’s son in the accident in which Alejandro Niebla, son of a Sinaloa businessman, was killed. For that report he received death threats from Reynaldo Zamora, then head of in flagrante detentions for the Ministerial Police in Sinaloa.

Durante su desempeño en El Imparcial de Hermosillo, Jiménez Mota hizo públicos documentos con información sensible sobre la organización de los hermanos Beltrán Leyva, conocidos como Los Tres Caballeros, y su alianza con los Enríquez Parra, un grupo de traficantes que tenía como sede el municipio de Álamos.

While working for the El Imparcial, Alfredo published documents containing sensitive information on the Beltran Leyva organizatoin, known as the Three Cavaliers, and its alliance with the Enríquez Parra gang, a group of traffickers headquarters in the city of Álamos.

Con otros reporteros del periódico sonorense, Jiménez publicó y dio seguimiento al caso conocido como “el cuarto pasajero”, con el que descubrieron que autoridades de Sonora detuvieron el 11 de septiembre de 2004 al narcotraficante Daniel Irene Enríquez Parra, después de haber participado en una “narcofiesta” en Tobadito.

Along with other reporters at the Sonora newspaper, Jiménez published and followed up on a case known as “the fourth passenger,” in which Sonoran authorities were found to have arrested Daniel Irene Enríquez Parra, the drug trafficker, after a “narcoparty” in Tobadito on Sept. 11, 2004.

Sin embargo, la policía sólo detuvo a sus tres acompañantes y a Enríquez Parra lo liberaron, pese a que lo detuvieron en un vehículo donde transportaban un arsenal. La investigación de los reporteros de El Imparcial fue merecedora del Premio Nacional de Periodismo 2004.

However, the police only detained the traffickers three companions, letting Enríquez go, even though they arrested him in a car that was carrying an arsenal of weaponry. The investigation by El Imparcial won the paper the National Journalism Prize for 2004.

“Como a los 30 días que desaparecieron al reportero –dice Ayala Valenzuela–, el 9 o 10 de mayo, Juan Ausencio Félix Moroyoqui le organizó una fiesta a su madre, y cuando estaba ahí recibió una llamada en la que le decían que se preparara, que saliera de Ciudad Obregón, porque iba a hacer un vuelo para realizar un trabajito, pero no hubo tal, lo sacaron para asesinarlo.”

“Around 30 days after they disappeared the reporter,” says the witness, Ayala, “on May 9 or 10, Moroyoqui threw a party for his mother, and while he was there he got a call in which they told him to get ready, he was going to leave Ciudad Obregón to take a flight to do a little job, but that was not it at all, they took him out and murdered him.”

“El 14 de mayo encontraron los cadáveres de Félix Moroyoqui y de su grupo, los tiraron en la zona del dren en Ciudad Obregón y en el llamado Canal Alto. Era un grupo muy peligroso, eran como cinco o seis personas, pero todos utilizaban lanzagranadas, cuernos de chivo, eran muy sanguinarios… pero los tenían que silenciar”, dice Ayala.

They found the bodies of Moroyoqui and his group on May 14, they shot them in the drainage ditches of Ciudad Obregón and in the so-called High Canal. It was a dangerous group, there were maybe five or six of them, but they all used RPGs … they were bloodthirsty people … but they had to be silenced,” says Ayala.

El teniente de la policía de Navojoa relata que, después de la ejecución de Félix Moroyoqui, “el grupo de Tapia Chan y su jefe Gastélum Villegas ordenaron ir en mi contra, porque yo había sido testigo de muchos de esos encuentros donde se daban órdenes de eliminar gente”.

The police lieutenant from Navojoa recounts that, after the execution of Moroyoqui, “The group led by Tapia Chan and his boss Gastélum ordered them to come after me, because I had witnessed a lot of these meetings where they gave orders to eliminate people. “

–¿El gobernador de Sonora conoce esto o es ajeno a ello?

Did the governor know about this or is he out of it?

–Absolutamente no es ajeno. Cansado de que el grupo quisiera eliminarme, porque varias veces mandaron sicarios a buscarme, el 16 de junio de 2006 le envié un correo electrónico al gobernador, en el cual le pido que intervenga, que me ayude y detenga la intención del grupo, pero recibí como respuesta un correo electrónico, al día siguiente, en el que sólo me dicen que mi denuncia fue recibida exitosamente y le asignaron el número 4062. Fue una verdadera burla.

–He is absolutely not out of it. I got sick of the group trying to take me out, because they sent assassins after me a number of times, so on June 16, 2006 I sent the governor an e-mail in which I asked him to intervene, to help me and head off the group’s plan, but all I got back was an e-mail, the next day, that just said that my complaint had been received and assigned Case. No. 4064. It was a real joke.

Adicionalmente, el 27 de octubre de 2006 el papá del testigo y su esposa se entrevistaron con Daniel Ibarra Guerra, subsecretario de Atención Gubernamental del gobierno de Bours y exalcalde de Huatabampo (2000-2003), “quien aceptó que todo era cierto, pero iba a ver cómo me ayudaba. Pidió una semana, dio largas porque iba a venir al Distrito Federal, pero a los tres días llegó otro grupo armado a buscarme a mí casa”, agrega el entrevistado.

What’s more, on Oct. 27, 2006 the witness’s father and wife met with Daniel Ibarra Guerra, undersecretary for Government Services in the Bours government and ex-mayor of Huatabampo (2000-2003), “who accepted what we were saying, but said that he would have to see how how could help me out. He asked for a week, he needed more time because he was going to Mexico City. But three days later another armed group came looking for me at my house,” the witness adds.

Ayala Valenzuela entregó a este semanario la copia del texto que envió al gobernador Eduardo Bours a través de un correo del gobierno del estado. Ahí dice: “Le quiero evitar el escándalo, tengo tiempo acosado y hostigado por sus autoridades, en especial por los más afectados en toda mi información que fui testigo”. Entre éstos menciona al procurador Abel Murrieta, al exjefe de la policía Ricardo Tapia Chan, así como a Luis Octavio Gastélum Villegas y Orlando Valderráin.

Ayala turned over to this newsweekly a copy of the text he sent to Gov. Eduardo Bours at a mail address for the state government. He says, “I want to avoid a scandal, I have been attacked and harrassed for a long time now by your authorities, especially the ones most affected by all the information I witnessed.” Another these authorities, he mentions the prosecutor Murrieta, former police chief Tapia Chan, as well as Gastélum and Valderráin.

Otro legajo de copias de correos electrónicos fue enviado a Lourdes Larrieta, del programa de agravio a periodistas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el 20 de junio de 2006; a la organización Aministía Internacional; al periodista Jesús Blancornelas, el recién fallecido director del semanario Zeta de Tijuana. A Ricardo Trotti, director de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Ayala le hizo llegar su caso el 19 de septiembre de 2006.

Another batch of e-mail messages was sent to Lourdes Larrieta, of the CNDH’s program on assaults on journalists, on June 20, 2006; to Amnesty International; and to Jesús Blancornelas, the recently deceased editor of Zeta, the Tijuana newsweekly, who referred the case to Richardo Trotti, director for freedom of the press at SIP, on Sept. 19, 2006.

Amnesty International, as I keep pointing out, has been completely silent on such issues, preferring to stick to “social” issues such as violence against women.

A worthy case, to be sure, but fuck me: Cannot the AI publicity juggernaut handle two campaigns at once?

Or has it calculated that its work on the worthy “social” cause might be harmed if the Mexican government does not like it sticking its nose into what the Mexicans and the U.S. consider an internal “political” matter?

Why the hell is Amnesty sitting on these stories?

Why the fuck is the slimebag running Mexico’s human rights office praising them?

How the hell did they get to be the U.S. State Dept.’s preferred factoid provider on “human rights” issues?

When death-squad countenancing motherfuckers praise you to the skies for your “prestige” and “impartiality,” what kind of fucking self-respecting human rights organization can you call yourself, anyway?

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