Mexico: “The Blue Cartel”


“Be a patriot: Kill a Zeta”: Death-squad beheading video appeared briefly on YouTube before being removed for violating terms of service. Inscriptions on victim’s body reminiscent of Kafka’s “In the Penal Colony.” Risk management takeaway: Methods of the Iraqi insurgency are now in use within easy driving distance — in shifts — of downtown Hollywood. By people selling themselves as “the good guys.”

Descomposición Policiaca (Proceso, Mexico): The Mexican police have become what in Rio de Janeiro they call the Comando Azul — “the blue command,” parallel to and often working in partnership with the “red command” of the drug traffic –, “experts agree.”

And if you think the Mexican armed forces are in a position to pick up the slack in this situation, you should also read “They Are Called the Zetas, and They Are Here,” on the desertion rate in the armed forces and the alternative job market for Mexican elite troopers.

The alternative job market for former Mexican elite troopers is soldiering for the narcotraffic, according to that report.

Ya no hay discrepancias; rebasadas por el crimen y desplazadas por el Ejército en el combate al narcotráfico, las corporaciones policiacas están en franca crisis: algunas se encuentran bajo investigación, otras divididas en distintas facciones, según los narcos que protegen, y aquellos elementos que tratan de cumplir su labor a menudo caen entre dos fuegos. Su estado “es desastroso”, coinciden los especialistas y la Procuraduría General de la República.

There no more ifs, ands or buts about it: Beaten down by crime and replaced by the Army in the fight against the narcotraffic, Mexico’s police forces are in open crisis: Some find themselves under investigation; others are divided into different factions, depending on which narcos they provided cover to; and those police agents who try to do their jobs are often caught in the crossfire. The state of the police forces “is a disaster,” agree experts and the federal attorney’s office.

Infiltradas por el narcotráfico y sometidas por el poder corruptor de los capos, las corporaciones policiacas del país enfrentan su peor descomposición: asesinatos, traiciones y venganzas las han convertido en “un cártel”, cuya función es brindar protección a las diversas células y ramas de las organizaciones que se disputan las rutas de trasiego y el creciente mercado de las drogas.

Infiltrated by the narcotraffic and at the mercy of the corrupting power of the druglords, Mexico’s police forces are faced with symptoms of severe decomposition: Assassinations, betrayals and vengeance have transformed them into a “cartel” in their own right, one whose purpose is to protect various cells and franchises of organizations that are disputing shipment routes and the booming retail market for drugs.

Según el analista Erubiel Tirado, experto en el tema de las Fuerzas Armadas y seguridad nacional, desde la creación del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) en 1997 hasta la fecha, el Estado ha desembolsado cerca de 300 mil millones de pesos en la capacitación, depuración y adiestramiento de los cuerpos policíacos del país. Se pregunta: ¿Dónde está el resultado de esa inversión? ¿En qué se gastó esa inmensa cantidad de dinero?

According to analyst Erubiel Tirado, and expert on the armed forces and national security, since the creation of the National Public Security System (SNSP) in 1997, the state has paid out some 300 billion pesos ($27.5 billion) on training, vetting and equipping Mexican police forces. It must be asked: Where are the results of this investment? On what was this vast sum of money spent?

El especialista observa que los resultados contra el crimen organizado son desastrosos y que cada vez más corporaciones policiacas están relacionadas con narcotráfico, pues en su opinión “no hay crimen organizado sin la protección de estas estructuras”.

The specialist observes that the results against organized crime have been a disaster, and more and more police forces are linked to the narcotraffic, for in his opinion “there is no organized crime without the protection of these structures.”

The “fix” is essential. Just ask Ambassador Joe Kennedy.

Erubiel Tirado explica la creciente violencia contra policías y comandantes con dos hipótesis: que muchos mandos están siendo asesinados por el cumplimiento de su trabajo –“esto no hay que omitirlo”–; y otras muertes tienen que ver con los ajustes de cuentas del crimen organizado, pues hay mandos relacionados con la protección de los criminales.

Tirado explains the growing violence against police and their commanders with two hypotheses: First, that many commanders are being assassinated for doing their jobs — “that should not be overlooked” — while other deaths have to do with settling of scores in the organized crime world, because there are commanders related to the protection of the criminals.

El analista ve otras desventajas que en poco tiempo pueden colapsar al Ejército igual que ha ocurrido con las corporaciones policiacas. Lo más grave, dice, es que el Ejército Mexicano ya hizo suya la lucha contra la delincuencia como si se tratara de una venganza institucional, y ello mete a las Fuerzas Armadas en el riesgo de que, por la exposición del Ejército a la contaminación del narcotráfico, se reproduzca el fenómeno de Los Zetas, lo cual sería aún más desastroso, afirma, “porque el gobierno estaría generando su propia pesadilla”.

The analyst sees other drawbacks that in short order could collapse the Army just as they have the police forces. The most serious, he says, is that the Mexican army has already taken over the fight against organized crime as if it were a matter of avenging the institution, which puts the armed forces at risk, once the army is exposed to contamination by the narcotraffic, of reproducing the phenomenon of Los Zetas, which wold be even more of a disaster, he says, “because the government would be creating its own worst nightmare.”

En el ensayo La relación civil-militar en México y el déficit democrático de la alternancia política 2000-2006, Tirado expone que el Ejército padece desde hace tiempo problemas de corrupción y algunos de sus grupos ya fueron infiltrados por el narco.

In his essay “The civilian-military relationship in Mexico and the lack of democracy in political alternation of power, 2000-2006,” Tirado explains that the army has suffered for some time now from problems of corruption, and some of its units have already been infiltrated by the narcos.

Agrega en ese estudio que, con el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Ejército entró de lleno al combate del crimen organizado con un plan DN-lV desde el sexenio de Vicente Fox, en cuyo período se le atribuye al Ejército el 86% y el 46.4% del esfuerzo nacional de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

He adds in this study that, with the support of the Supreme Court, the army entered full-time into the fight against organized crime with [the DN-IV plan], which dates back to the Fox administration, during which time it took on 86% of the fight against the narcotraffic and 46.4% of the fight against organized crime.

Sin embargo, Tirado aclara que en ese período surgieron brotes de corrupción que implicaron a altos mandos militares, pues no ha dejado de haber denuncias documentadas sobre la participación de elementos castrenses en actividades ilícitas, al grado de que el 65 Batallón de Infantería, integrado por 500 soldados y oficiales de alto rango, tuvo que desaparecer por sus vínculos con el narcotráfico.

However, Tirado notes also that in this period outbreaks of corruption appeared that implicated the military high command, and there continue to be documented accusations of participation by troops in illegal activities, to such a degree that the 65th Infantry Battalion, with 500 soldiers and officers, had to be disbanded because of its narco ties.

La Hermandad

The Brotherhood

En opinión del experto Erubiel Tirado, las policías del país están rebasadas por el crimen y por la cada vez mayor presencia del Ejército Mexicano en la lucha contra el narcotráfico.

In Erubiel Tirado’s view, Mexican police have been undermined by crime and by the growing presence of the army in the fight against the narcotraffic.

Esos datos aportados por el especialista coinciden con los datos de las corporaciones. Según la Procuraduría General de la República (PGR), al menos en 15 estados –la mitad del territorio nacional– existen investigaciones abiertas por la presunta complicidad de elementos de las policías municipales, estatales y federales con el tráfico de drogas. De esta información se desprende que los agentes también están implicados en la protección de narcotraficantes, gatilleros y puntos de venta de droga a granel instalados a lo largo y ancho de la República.

The expert’s data is corroborate by data from the police forces themselves. According to the federal attorney (PGR), at least 15 states — half of Mexican territory — have open investigations into alleged complicity by municipal, state and federl police with the drug traffic. From this information it can be gathered that police are also implication in protection of narcotraffickers, gunmen and retails points of sale all over the country.

En las indagatorias aparecen agentes de todos los rangos, desde directores y comandantes de agrupamientos policiacos hasta policías de menor nivel. Muchos de los mandos actualmente están bajo arraigo domiciliario por parte de la PGR o bien ya los consignó el Ministerio Público Federal por cualquier modalidad de delincuencia organizada.

These investigations include agents of all ranks, from directors and commanders of police units to rank and file cops. Many of the commanders are currently under house arrest by the PGR or have already been indicted by the federal prosecutor for some type of organized crime involvement.

A la mayoría de los policías presos o arraigados los une un negocio en común: la protección del narcotráfico, según se establece en las investigaciones y en los comunicados emitidos por la PGR en los últimos tres años.

Most of the police who are in jail or have been suspended or confined have one one thing in common: working to protect the narcotraffic, according to investigations and reports from the PGR over the last three years.

A esta crisis policiaca –que sigue creciendo en todas las entidades–ahora se suma la renuncia de varias decenas de policías que enfrentan las amenazas de muerte de los cárteles del Golfo, Sinaloa, Tijuana y del Milenio, así como de los cabecillas de las ramas que estas organizaciones han extendido por ciudades, pueblos y rancherías.

To this crisis in the police — which is getting worse in every state — is now added the resignation of dozens of police who face death threats from the Gulf, Sinaloa, Tijuana and Milenio cartels, as well as the lesser chieftains of the branch offices these organizations have established in towns, villages and rural districts.

Algunas estructuras de policías operan igual que un cártel de la droga, como lo demuestra La Hermandad, organización integrada por agentes de Tabasco y que encabezaba Juan Cano Torres, exsecretario de Seguridad Pública del estado.

Some police organizations operate exactly like a drug cartel, as demostrated by La Hermandad [“The Brotherhood”], an organization of police from Tabasco headed by Juan Cano Torres, former state public safety secretary.

Ahora se sabe que La Hermandad amedrentó a gobernadores, pues tenía poder político y al mismo tiempo protegía al narcotráfico, según las investigaciones de la PGR. También quitaba y colocaba a comandantes, jefes de zona, y eliminaba a los elementos que no convenían a sus intereses criminales. Sus cabecillas estaban relacionados con el cártel del Golfo, que extendió sus dominios por Tabasco y Campeche. Sus operaciones siempre contaron con la protección de la policía.

It is now known that La Hermandad has intimidated governors, for it had political power and at the same time protected drug traffickers, according to PGR investigations. It also hired and fire police commanders, regional commanders, and eliminated police who did not serve their criminal interests. Their leaders are tied to the Gulf Cartel, which has extended its territory into Tabasco and Campeche. Their operations have always counted on police protection.

Esta sociedad, conocida también como Los Narcopolicías, era liderada por Cano Torres, quien es policía de carrera, constructor, ganadero y pastor del denominado Movimiento Gnóstico. Sus principales socios eran Alberto Javier Arias, José Fernando Santiago, René Castillo, Enrique Landero, Abel Zurita y Diego Gular. A este grupo se le atribuye el atentado que el pasado 6 de marzo sufrió el general Francisco Fernández Solís, sucesor de Juan Cano en Seguridad Pública y quien salvó la vida a pesar de que su camioneta recibió cerca de un centenar de balazos. En el atentado murió uno de sus escoltas.

This society, known also as the Narcocops, was led by Cano Torres, who is a career police officer, builder, and cattle and sheep rancher from the so-called Gnostic Movement [!]. His principle associates were Alberto Javier Arias, José Fernando Santiago, René Castillo, Enrique Landero, Abel Zurita and Diego Gular. This group is blamed for the attack last March 6 on Gen. Francisco Fernández Solis, Juan Cano’s successor as state public safety secretary, who survived even though his truck took more than 100 gunshots. One of bodyguards died in the attack.

Olavo de Carvalho is a self-professed Gnostic as well. Brazilian friends will know who I mean.

El jueves 17, fueron declarados formalmente presos Cano Torres y dos de sus colaboradores por el homicidio del escolta, pero al día siguiente un comando acribilló al director de averiguaciones previas de la procuraduría estatal, Raúl López López, quien tenía a su cargo las investigaciones del atentado contra Fernández Solís

On Thursday, [May?] 17, Cano Torres and two of his collaborators were formally arrested for the murder of the bodyguard, but on the following day an armed group shot down the state prosecutor’s man in charge of preliminary investigations, Raúl López López, who was in charge of investigating the attack on Fernãndez Solis.

De sur a norte

From north to south

La crisis de las policías, recrudecida por sus ligas con el narcotráfico, no es nueva. Resurgió con mayores evidencias en 2005, cuando la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR detuvo a una treintena de agentes municipales de Nuevo Laredo, Tamaulipas, porque colaboraban con el cártel del Golfo, en particular con Los Zetas, que se convirtieron en una pesadilla que rebasó el sexenio. La PGR arraigó a esos policías y por lo menos la mitad de ellos fueron consignados por protección al narcotráfico.

The police crisis, deepened by the narcotraffic element, is nothing new. It reemerged more visibly in 2005, when PGR’s organized crime unit, SIEDO, detained some thirty municipal police from Nuevo Laredo, Tamaulipas, for working with the Gulf Cartel, and in particular with Los Zetas, who became a nightmare that haunted the entire Fox administration. The PGR jailed these police and at least have of them were indicted for protection the traffic.

Guerrero no fue la excepción. En esa entidad era cada día más evidente que la policía municipal, que depende del alcalde Félix Salgado Macedonio –bajo investigación a su vez por presuntas ligas con el narco– protegía a los dos cárteles más poderosos, el de Sinaloa y el del Golfo. La corporación terminó dividida; por ello empezaron a brotar las traiciones y las ejecuciones incluso entre agentes de la misma corporación, pues se disputaban el rentable negocio de proteger el tráfico de drogas.

Guerrero was not spared. In this state, it was ever more obvious that the municipal police under mayor Félix Salgado Macedonio — under investigation himself for alleged narco ties — was protecting the two most powerful cartels, Sinaloa and the Gulf Cartel. The force wound up divided, and so betrayals and executions started appearing among members of the same organization, who were disputing the profitable business of protecting the traffic.

En Acapulco y Zihuatanejo la policía protagonizó tiroteos. Los propios uniformados enviaban señales de alarma a través del número 060: “Hay una emergencia en el centro de la ciudad”, decían los mensajes. Y con esto justificaban sus desplazamientos, que llegaron a terminar en balaceras porque en realidad iban en auxilio del cártel al que protegían. En los videos que los propios narcos mandaban a filmar –difundidos después por los medios de comunicación como evidencias de la lucha entre cárteles, pero sin acreditar sus fuentes– se vio cómo los agentes municipales les asestaban el tiro de gracia a los narcos rivales.

Acapulco and Zihuatanejo saw police getting into gunfights. The uniformed police would send distress signals with the code 060 — “Emergency downtown,” say the messages. This would justify their movements, which would end up in gunfire because in reality they were going to help the cartel they worked for. In the videos that the narcos themselves had filmed — later aired by the media as evidence of the conflict between the cartels, but without disclosing their sources — municipal cops were seen delivering the coup de grace to rival narcos.

También en el sur: según la averiguación previa PGR QROO/CAN/472/04-lV, en abril de 2006 el avión DC-9 que transportó un cargamento de cinco toneladas de cocaína desde Venezuela hasta Campeche tenía la protección de varios agentes de la Policía Federal Preventiva y el receptor de la droga era Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

Likewise in the south: according to Preliminary Investigation PGR QROO/CAN/472/04-lV, in April of 2006 a DC-9 aircraft carrying 5 tons of cocaine from Venezuela to Campeche was protected by various agents of the PFP (Federal Preventive Police) and the recipient was Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

What is Uncle Hugo doing about the narcotraffic in the deepest, darkest Heart of Darkness, anyway? You never read about that.

En esa operación participaron los policías federales Policarpio Ramírez Coria, Luis Enrique Torres Toledo, Javier Alonso Yerena Ramírez, Luis Gabriel León Olvera, Víctor O. Álvarez Derreza, César Martínez Mireles y Héctor Villagrana Luckie. Estos elementos trabajaron en varios aeropuertos del país y existen datos que los vinculan desde tiempo atrás en la protección del trasiego de drogas.

[Seven federal agents] took part. They worked in various airports in Mexico and there are indications that tie them to protecting drug shipments going back quite some time.

En la entrevista con Proceso, Erubiel Tirado no descarta que la violencia desatada en Tijuana y en Nuevo León, Veracruz, Tabasco y otras entidades, donde han sido ejecutados agentes por decenas, tenga como detonante el hecho de que una sola corporación protege a más de un cártel al mismo tiempo y que esta crisis esté provocando la violencia, pues las bandas tratan de debilitar a sus rivales asesinando a sus protectores.

Talking with Proceso, Tirado does not discard the theory that the violence that has broken out in Tijuana and in Nuevo Leon, Veracruz, Tabasco and other states, where police have been executed by the dozens, may have been set off by the fact that a single police force protects more than one cartel at the same time, and that this crisis might be provoking the violence, since the gangs try to weaken their rivals by assassinating their protectors.

Dice: “Llama la atención el hecho de que hay un fenómeno de respuesta, bien meditada, en términos de visualizar a las figuras policíacas que están relacionadas con el negocio de la protección, aunque considera que muchos policías han sido asesinados por el cumplimiento de su trabajo, es decir, también por cumplir con sus tareas están perdiendo la vida”.

He says: “It its noteworthy that there is a corresponding phenomenon, very well thought-out, in terms of keeping an eye on the police figures who are in the protection business, although take into account that many police have been killed for doing their jobs, that is to say, they are also losing their lives for doing their duty.”

Pero lo que ocurre en Monterrey es aún más preocupante, pues en febrero pasado fueron ejecutados varios agentes de la policía municipal. En uno de los cadáveres había un mensaje dirigido al procurador de Nuevo León, Luis Carlos Treviño: “Ya deja de proteger al Chapo”, en alusión a la impunidad con la que se supone que operaba el jefe del cártel de Sinaloa en aquel estado.

But what is happening in Monterrey is even more worrying. Last February, various city cops were killed. On each of the bodies was a message directed at NL prosector Luis Carlos Treviño: “Stop protecting El Chapo. Now” — an allusion to the impunity that the Sinaloa druglord allegedly enjoys in that state.

La presunta protección policiaca en Nuevo León también salió a flote con los hermanos Jaime y Francisco Javier Valdez Martínez, ambos relacionados con el cártel de Sinaloa, primero, y después con el del Golfo. Estos personajes, disfrazados de empresarios, sufrieron varios ataques y ahora están inválidos a consecuencia de los tiroteos que protagonizaron.

The alleged protection for El Chapo in NL also came up in the case of the Valdez Bros., both tied to the Sinaloa cartel at first, and later with the Gulf Cartel. These persons, disguised as businessmen, were attacked a number of times and are now invalids as a consequence of the gun battles they have been through.

Así mismo, Eleazar Medina Riojas, El Chelelo, representante del cártel del Golfo en la plaza de Monterrey, fue detenido después de perpetrar varios asesinatos, muchos de agentes municipales. La impunidad de que gozó, según la SIEDO, fue posible gracias a la protección policiaca.

Likewise, Medina Riojas, El Chelelo, the Gulf Cartel representative in Monterrey, was arrested after committing various murders, many of the victims being city cops. The impunity he enjoyed, says SIEDO, was possible thanks to police protection.

Ante esta crisis, que alcanzó su punto de ebullición en abril último, el gobernador Natividad González Parás tuvo que ordenar la detención de al menos 30 policías municipales, de los cuales unos 15 fueron consignados por sus vínculos con el narcotráfico. Pero los cárteles del Golfo y Sinaloa siguen disputándose el estado.

Faced with this crisis, which came to a boil in April, Gov. González Parás had to order the arrest of at least 30 municipal cops, of whom 15 were indicted for narco ties. But the Gulf and Sinaloa cartels continue to dispute the state.

Después de ser considerada una ciudad ideal para el refugio de narcotraficantes y el lavado de dinero, en Aguascalientes se rompió la tranquilidad. El 14 de febrero de este año, sicarios del cártel del Golfo ejecutaron a cuatro policías municipales que presuntamente protegían al cártel rival, el de Sinaloa. Por esa razón la PGR atrajo el caso y solicitó el arraigo de cinco policías ministeriales: Martín Belmares Castillo, comandante de la Policía Ministerial; su secretaria, María Elena Ochoa Alvarado, y los agentes Javier Cortés Menchaca, Javier Arredondo Martínez y Braulio Hernández Quitera.

Once considered an ideal refuge for narcos and money laundering, the peace of Aguascalientes has been broken. On Feb. 14, Gulf assassin executed four municipa cops who were allegedly protecting the Sinaloa cartel. For that rason the PGR took jurisdiction and petitioned to suspend five state police officials, including the commander of the force, his secretary …

Campos de batalla

Battlegrounds

Poco después de que el presidente Felipe Calderón le declarara la guerra al narcotráfico, los operativos militares llegaron a Tijuana. El alcalde Jorge Hank Rhon declaró que la Policía Municipal colaboraría con el Ejército, pero fue sorprendido con un golpe espectacular: los militares desarmaron a los policías de la ciudad y por lo menos la mitad de la corporación –unos 3 mil elementos– está bajo investigación por servir a los intereses del cártel de Tijuana.

Not long after Pres. Calderón declared war on the narcotraffic, military operatives arrived in Tijuana. Mayor Hank ordered the local police to cooperate with the army, but was surprised by a spectacular development: The army disarmed the police and at least half the force — some 3,000 officers — are under investigation for serving the interests of the Tijuana cartel.

Esa vinculación no sorprende a Víctor Clark Alfaro, presidente de la Organización de Derechos Humanos Fronterizos, quien ha estudiado esta complicidad, pues afirma que la policía local tiene dos décadas de ser leal al cártel de Tijuana, al que Clark considera la organización criminal más poderosa de México y, en su opinión, esas ligas no se pueden romper con operativos pasajeros.

That link does not surprise Victor Clark Alfaro, president [Border Human Rights Organization], who has studied this complicity, and says the local police have been loyal to the cartel for decades. Clark considers the cartel Mexico’s most powerful criminal organization and, in his opinion, these ties cannot be broken with transient operations.

Algo similar ocurre en Veracruz, donde está asentado el cártel del Golfo, cuyos vínculos llegan hasta la oficina del gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, pues su asesor Alberto Silva Ramos resultó ser amigo de Francisco Colorado –Pancho Colorado–, un acaudalado empresario “bajo sospecha” y contratista de Pemex que en enero pasado participó en la carrera de caballos organizada en la comunidad de Villarín, municipio de Veracruz. El evento terminó en una balacera y murieron varias personas relacionadas con el tráfico de drogas.

Something similar is happening in Veracruz, were the Gulf cartel has its headquarters. Its tentacles reach up into the office of the governor, Fidel Herrera Beltrán, whose aide, Alberto Silva Ramos, as it turns out, is a friend of Pancho Colorado, a well-heeled businessman “under suspicion” and a PEMEX contractor who last January participated in a horse race organized in the town of Villarín, in Veracruz township. The event ended up in a gunfight and a number of people with drug traffic ties wound up dead.

Después de esta balacera, en la que presuntamente murió Heriberto Lazcano, El Lazca o Z-14 –quien habría sido sustituido por otro sujeto llamado Z-40– fueron asesinados varios policías municipales, entre ellos el comandante Gerardo Gutiérrez Monrraga, quien servía al cártel del Golfo. En un video difundido después, dos miembros del cártel del Golfo, Víctor Manuel Pérez Rocha y Jesús Servín, dijeron que recibían apoyo de varios comandantes de la Policía Municipal de Veracruz y de Boca del Río, demarcaciones gobernadas por el PAN. Posteriormente, ambos fueron asesinados y arrojados frente a las instalaciones de la empresa Telever.

After that shootout, in which Heriberto Lazcan– “El Lazca” or “Z-14” — allegedly died, to be replaced by another fellow named Z-40, a number of municipal cops were killed, among them commander Gutiérrez Monrraga, who worked for the Gulf cartel. In a video distributed later, two Gulf soldiers … said they were getting support from various commanders of the Veracruz Municipal Police and the Boca del Rio Police, in areas governmed by PAN. Later, both were murdered and dragged ito front of a Telever facility.

Y mencionaron nombres: “El comandante Miranda, Monrraga, Rafa Leal, Edson, La Rata, El Tiburón (Jorge Iván Costilla) y el comandante Xicoténcatl (Xicoténcatl Enríquez Arano)”. Estos dos últimos renunciaron a sus cargos, según afirman los narcos en el video, “por temor al escarnio político”.

They named names …

El miércoles 15, en Cananea, Sonora, un comando armado secuestró a siete policías y a tres civiles. Al huir hacia la comunidad de Arizpe, los pistoleros asesinaron a cinco de los siete agentes. Unos 80 policías, apoyados por militares, se trasladaron cerca de un rancho ubicado entre Arizpe y Bocoachi, donde se desató una balacera de cinco horas. Quince sicarios murieron y otros diez fueron detenidos. Oficialmente no hubo bajas policiacas.

On Wed., May 15, in Cananea, Sonora, an armed group kidnapped 7 police and 3 civilians. Fleeing toward the community of Arizpe, the gunmen killed five of the 7 police. Some 80 cops, supported by soldiers, moved in on a ranch located between Arizpe and Bocoachi, where a five-hour gun battle ensued. Fifteen sicários died and another 10 were arrested. Officially, there were no police casualties.

El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, identificó al comando armado: “Son miembros del cártel del Golfo”, dijo, y el enfrentamiento es parte de la guerra que libran con el cártel del Pacífico por la plaza, pues quieren controlarla por su cercanía con Estados Unidos.

The state public safety secretary, García Luna, identified the group: “They are members of the Gulf cartel,” he said, and the clash was part of the war it is waging with the Pacific cartel over turf, which is desirable because it is close to the United States.

Las sorpresas continuaron. El viernes 18, en medio de la más cruda crisis policiaca en el país, la Secretaría de Seguridad Pública anunció la destitución de seis altos mandos, entre ellos Javier Garza Palacios, considerado uno de los más cercanos colaboradores del secretario Genaro García Luna.

The suprises continued. On Wed., May 18, in the middle of the biggest police crisis ever, García Luna announced the firing of seven top commanders, including Garza Palacios, considered one of his closest collaborators.

Otros mandos destituidos –la dependencia no precisa que haya sido una rotación de mandos– son Héctor Luévano Becerra, coordinador de Operaciones de Seguridad Regional; Tomás Zerón de Lucio, coordinador de Control Policial; Carlos Gerardo Vega Skorlich, coordinador de Planeación Logística; Vidal Díaz Leal Ochoa, director General de Seguimiento Operativo y Héctor Alejandro Moreno Mendoza, supervisor de la Zona Noreste.

The others were …

En lugar de Garza Palacios, quien fue alto mando de la Agencia Federal de Investigación (AFI), donde se desempeñó como jefe del área de Operaciones Especiales, fue nombrado Eusebio Millán Gómez, quien laboró en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen); también fungió como director de investigación sobre secuestros de la PGR y de Despliegue Regional de la AFI.

In the place of Garza, who had been a high-ranking AFI commander, where he worked in special operations, Millán Gomez, formerly of CISEN, was named; he had also worked in anti-kidnapping investigations at the PGR and for the AFI.

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