Operation Condor: How Colombian Navy Magazines Leaked Marching Powder

https://i2.wp.com/www.fiscalia.gov.co/pag/divulga/noticias2005/logo.JPG

8 millones de pesos pagaba la mafia por cada carta de navegación de la Armada (EL TIEMPO): The mafia paid about $4,000 for leaked information on the position of navy warships.

A follow-up to

El negocio de la primera (que sirve para un solo día, pues los buques se están moviendo permanentemente) se cerró con un teniente en un conocido restaurante en Barranquilla.

The selling of “letters of navigation” (which are only good for a single day, since warships are constantly on the move) was done through a Navy lieutenant in a well-known Barranquilla restaurant.

Esto hace parte de la investigación que hoy tiene sindicados de espionaje a tres personas y que, de carambola, acabó con la promisoria carrera del contraalmirante Gabriel Arango Bacci.

That fact is part of an investigation that currently involves espionage proceedings against three persons and has, out of the blue, ended the promising career of Adm. Arango Bacci.

La cartas de navegación eran de los buques de guerra de varios países.

The “letters of navigation” were for warships of various nations.

Los datos fueron suministrados por un informante que se presentó a mediados del año pasado a uno de los más modernos edificios de Cartagena y preguntó en la recepción si ahí quedaban las oficinas de la DEA.

The information was furnished by an informant who showed up last year at one of Cartagena’s most modern office buildings and asked whether the DEA offices were located there.

Quienes atendieron lo que parecía una emergencia se seguridad (se supone que la oficina es secreta) estaban lejos de imaginar que el narco arrepentido que había ido a buscarlos los pondría sobre la pista de este caso de infiltración de la mafia en la Armada.

Those responding to what was taken to be a security emergency (the location of the DEA office is supposed to be secret) had no idea that the repentant narco who had sought them out would put them on the trail of a mafia infiltration of the Navy. 

What is EL TIEMPO’s source on all this, anyway? The DEA seems to like to leak tales of its G-man prowess to the local press.  And the minister of defense is a member of the family that owned (or used to own) the paper.

El informante contó que un hombre llamado Diego Pinzón, que sigue libre, le ofreció sacar droga con la ayuda de contactos en las marinas de Colombia y Venezuela.

The informant said that a man named Diego Pinzón, who remains at large, offered to take drugs out of the country with the help of contacts in the Colombian and Venezuelan navies.

“Diego me dijo que me conseguía las cartas de navegación donde aparecía la posición de todos los buques de diferentes armadas que operan en el Caribe, que él tenía un amiguito que les colaboraba con todo esto”, aseguró.

“Diego told me he could get letters of navigation that showed the position of all the warships of the different navies operating in the Caribbean, he had a little friend that worked with him on all that,” he said.

La versión del hombre interesó de inmediato. La DEA y Contrainteligencia de la Armada le propusieron trabajar como infiltrado y gracias a él se descubrió la red de narcos que permeó a la Marina y que lideraba Eduardo Uejbe Jaramillo, el ‘Cóndor’.

The man’s story aroused immediate interest. The DEA and Navy Counterintelligence proposed that he work as an infiltrated agent, and thanks to his work uncovered a network of narcos that had penetrated the Navy, led by Eduardo Uejbe Jaramillo, aka “The Condor.”

Too lazy to finish.

La primera venta controlada de cartas se realizó el 16 de septiembre del año pasado y por dos de ellas se pagaron 16 millones. El que las entregó, Otoniel Cabarcas, les explicó cómo leerlas y cuáles símbolos indicaban si se trataba de barcos colombianos, británicos o de E.U.

Hasta agosto vendieron datos

Las interceptaciones de la Fiscalía en el teléfono de Diego Pinzón revelan que por lo menos hasta mediados de agosto la red siguió haciendo negocios con las cartas.

Esas mismas ‘chuzadas’ fueron las que por primera vez relacionaron al almirante con supuestas actividades ilegales. En un solo día, el 31 de marzo de este año, lo mencionaron en tres conversaciones y desde ese momento sus actos quedaron bajo lupa.

En dos llamadas del 27 de julio, de nuevo los narcos hablaron de ‘contactar a Bacci’. Para esa época y sin mayores explicaciones públicas, ya había sido retirado de la Armada.

Cuatro meses antes, el 26 de marzo, hubo una reunión del ‘Cóndor’ con el capitán Jorge Ahumada, también detenido, que fue grabada.

En ella se habló de cómo enviar un cargamento de cocaína camuflado en una nave que sería reparada en uno de los astilleros de la Armada.

También se mencionó al contraalmirante, del que, según la conversación, Ahumada no parecía tener datos.

Con todos esos indicios, ¿qué hay concreto en la investigación más de un año después? Uno de los primeros capturados, el suboficial (r) Víctor Antonio Palmera Quintana, quiere negociar con Estados Unidos, que lo acusa de vender sus secretos de seguridad. Él sostiene que no negociaba posiciones reales sino que utilizaba un programa de computador para inventarse los datos de los buques, pero los fiscales no le creen.

El capitán Ahumada negó esta semana haber trabajado para narcos y dijo que lo que aparece en el video no lo compromete en nada ilegal: “Nunca adelanté ningún trámite para lo que me estaban proponiendo (…) Jamás he apoyado ningún tipo de actividades ilícitas”. El fiscal del caso no lo vinculó con la venta de cartas secretas, pero tampoco le creyó que hubiera estado en desacuerdo con la propuesta de los narcos y ordenó que siga detenido.

De hecho, cuestionó por qué no se tomó el trabajo de denunciar lo que claramente era un ofrecimiento ilegal.

El ‘Cóndor’ se negó a hablar con la Fiscalía, pero su extradición está en trámite. Y un empleado civil de la Armada, Ramel Antonio Marrugo, empezó alegando su inocencia en el negocio de las cartas, pero ante la evidencia de las grabaciones se acogió a sentencia anticipada.

Arango, que apareció en el proceso casi de carambola, sigue sosteniendo que es víctima de un montaje. Ninguno de los capturados lo ha señalado y su defensa pidió que se cierre el caso en su contra, pues considera que no hay pruebas que lo comprometan con ningún ilícito. La Fiscalía está a punto de definir su situación.

El ahijado del ‘Hombre Malboro’

Un testigo que dice ser ahijado de Santander Lopesierra (el extraditado ‘Hombre Marlboro’) es uno de los testigos contra el almirante.

Arango Bacci ha dicho que quien lo acusa es un hombre que aceptó que trabajó para el narcotráfico y que por lo tanto su versión no es confiable. Además, que para la época de los hechos que relata el informante, en el 2006, él estaba dedicado de lleno a la organización de los Juegos de Cartagena.

Según el testigo, gracias a ‘Santa’ entró a la Armada en el 2003 y entonces supo que había oficiales trabajando para narcos. Poco después se retiró y terminó como lanchero del narcotráfico.

El hombre dice que uno de sus jefes, Mike Mitchell Palacios, le pagaba a Arango, a quien supuestamente conocía desde San Andrés. “El dinero que Olario (otro narco, ya extraditado) le entregó al almirante Gaby eran dólares (….) él se quitó el gorro, porque estaba uniformado, echó el dinero al gorro y salió de allí”.

 

 

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s