“Our Man in the DEA”: Journo Prize For Herald’s Gerald

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Also by Reyes of the Nuevo Herald: Don Julio Mario: An Unauthorized Biography, on the owner of Radio Caracol.

… how narcos and guerrillas infiltrated the U.S. Embassy in Bogotá, making off with a top secret CIA report.

Así escribió Gerardo Reyes ‘Nuestro hombre en la DEA’, Premio de Periodismo Planeta 2007: The foreword from Gerardo Reyes, Our Man in the DEA, winner of the Planeta Journalism Prize for 2007.

The story of Baruch Vega and The Cyclops.

EL TIEMPO reprints it.

EL TIEMPO was recently acquired by the Spanish Planeta group.

Cuenta la historia de un fotógrafo que negoció la libertad de más de un centenar de narcos en E.U.

It tells the story of a photographer who negotiated the freedom of more than 100 narcos in the United States.

Un día que entrevisté en Miami al ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus me comentó que le causaba una gran curiosidad saber cómo se hace un narcotraficante. Con esa obsesión de escudriñar los males del mundo estudiando la mala educación de la gente, al ex alcalde le brillaban los ojos al expresar su deseo de conocer lo que ocurre en la cabeza de un narco cuando resuelve dedicarse al negocio de las drogas y renunciar a su vida legítima de hombre común y corriente.

One day, while interviewoing, in Miami, the former mayor of Bogotá Antanas Mockus, he told me he had a great curiosity about how one becomes a drug trafficker. With this obsession with understanding the evils of the world by studying the bad behavior of others, the former mayor’s eyes shone as he expressed his desire to know what goes through the head of a narco when he resolves to dedicate his life to the drug trade and renounce the legitimate life of an ordinary man.

No le dije a Mockus que sufría del mismo voyerismo antropológico desde hacía mucho tiempo, pero comprendí perfectamente su ansiedad porque he dedicado una buena parte del oficio del periodismo a fisgonear, desde todos los agujeros tolerados, cómo funciona por dentro esta industria siniestra que ha carcomido a Colombia en los últimos 30 años. Labor sin mayor competencia en un país como Estados Unidos donde los reporteros que cubrimos esta fuente somos una especie en vía de extinción y la cocaína sólo es noticia de primera página cuando ha matado a un artista de Hollywood.

I did not tell Mockus that I suffered from the same sort of anthropological voyeurism, and had for some time, but I understood his desire perfectly, for I had dedicated a good deal of my professional life to spying, through all the nooks and crannies I was allowed to peer through, on how this sinister industry, which has plagued Colombia for 30 years, works. It was a labor in which I had few competitors in a country like the United States, where we reporters who cover this beat are something of an endangered species, and cocaine only makes headlines when it kills a Hollywood movie star.

Las cifras de esta economía clandestina son el mejor termómetro para probar que se trata de un fenómeno incontenible con muchos implicados inmunes a la ley. Las ventas anuales de cocaína en Estados Unidos producen ingresos más altos que los de Coca-Cola. Es una conclusión a la que el lector puede llegar a partir del simple cotejo de las estadísticas del portal en Internet de la oficina del zar antidrogas de Estados Unidos y la tabla de las 500 corporaciones más grandes de la revista Fortune.

The figures on this underground economy provide the best reading on the fact that it is an irrepressible force and that many of the people involved are above the law. Annual sales of cocaine in the United States produce revenues higher than those of Coca-Cola. That is a conclusion the reader can check for herself simply by consulting the statistics on the Web site of the U.S. antidrug czar and Fortune magazine’s listing of the 500 biggest corporations.

Según el sitio en Internet del zar, el promedio de ventas de cocaína en Estados Unidos entre 1988 y 2000 fue de 49.200 millones de dólares al año. Si la industria de esta droga fuese admitida en las 500 de Fortune, superaría a Microsoft que figuró en el 2006 con 44.282 millones de ingresos, a Walt Disney que llegó a los 34.285 y a Coca-Cola que tuvo ingresos de 24.088. El monto de esos ingresos también sobrepasa las exportaciones totales de Colombia en el 2006 y dobla las de Ecopetrol, la empresa más grande del país.

According to the drug czar, cocaine sales averaged 42.9 billion dollars annually between 1988 and 2000. If the industry were admitted to the Forbes list, it would surpass Microsoft, with 44.2 billion in revenues; Disney, with $32.3 billion; and Coca-Cola, with $24.1 billion. The sum of these revenues also exceed the total exports of Colombia in 2006, and are double those of Ecopetrol, Colombia’s largest corporation .

La industria es sostenida por 2,4 millones de consumidores al mes aunque aproximadamente 33,7 millones de estadounidenses de más de 12 años han probado la droga en algún momento de sus vidas.

The industry is sustained by 2.4 million consumers per month, although about 33.7 million Americans over 12 years old have tried the drug at some point in their lives.

I have. Never liked it, though, thank goodness. People talk about the incredible ecstasy that Bolivian marching powders provides, but it always just made me extremely anxious and paranoid. I am clammy and jumpy enough as it is, in my unaltered base state.

Besides, it was not something I could really afford, and I always tended to find people who could afford it, and chose to spend their extra income on it, insufferable.

And I said,
“No, no, no, no, i don’t [sniff] it no more,
I’m tired of waking up on the floor.
No, thank you, please, it only makes me sneeze,
And then it makes it hard to find the door.”

Listen to Ringo, kids. Ringo, contrary to popular legend, is actually the smartest Beatle.

En medio de este arrollador caudal de utilidades sin impuestos de un negocio que permite a un solo narcotraficante percibir 70 millones de dólares de ingresos mensuales, según la contabilidad del computador incautado a Juan Carlos Ramírez, alias Chupeta, hay un país que aún cree que la solución al problema del narcotráfico puede estar en las manos de un presidente, un policía heroico, un fiscal a quien no le tiemble la mano, una alianza con Estados Unidos para fumigar plantaciones, en fin, de alguien.

In the midst of all this tax-free income from a business that enables a single trafficker to realize $70 million a month in revenues, according to accounting records found on the computer seized from Juan Carlos [“The Lollipop Kid”] Ramírez, there is a nation that sill believes that the solution to the problem of the narcotraffic is in the hands of a president, a heroic policeman, a sheriff whose hand never wavers, an alliance with the United States to dust coca plantations — in a word, with some individual.

Este libro ofrece al lector la posibilidad de asomarse a la rutina íntima de una organización que contribuyó a las voluminosas cifras arriba expuestas y que, al final, cuando se vio acosada por la justicia, acudió a un curioso personaje bogotano, fotógrafo de modelos, intermediario de la DEA y comisionista de penas, llamado Baruch Vega, que también creía en la desaparición del flagelo pero a su manera.

This book offers the reader a glimpse of the private life of an organization that contributed to these enormous piles of money and which, in the end, when it found itself besieged by law enforcement, resorted to a curious figure, a fashion photographer from Bogotá — a DEA go-between and paid informant named Baruch Vega, who also believed, in his own way, that the scourge of the drug trade could be done away with.

Con la fe de un vendedor de enciclopedias, Vega creó en torno a los narcotraficantes colombianos un ambiente de no te dejes confundir, en el que los delitos más complejos, las situaciones más comprometedoras ante los ojos de la justicia de Estados Unidos, tenían una solución parecida a la libertad. “Era un encantador de serpientes”, comentó uno de sus clientes. “Nuestro hombre en la DEA”.

With the cockeyed optimism of an encyclopedia salesman, Vega created an unmistakeable aura around the Colombiann narcos in which the most complex crimes, the most compromising situations in the eyes of U.S. law enforcement, could be solved only by setting them free. “He was a snake charmer,” said one of his clients. “Our man in the DEA.”

Por la vía de un extraño pero lucrativo programa de conversión de narcos, Vega se topó con los líderes de la organización en apuros, dos personajes cuyas vidas no necesitan recursos de la ficción literaria para ser narradas. Son ellos Carlos Ramón Zapata, un médico de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, y Juan Gabriel Úsuga, ingeniero mecánico. Unidos por la ambición del dinero fácil del narcotráfico y por el drama de haber perdido cada uno un ojo en forma trágica, los narcotraficantes formaron una sociedad llamada Los Cíclopes que manejó rutas infalibles de envío de droga a Estados Unidos y Europa.

By way of a strange, but profitable, program to convert the narcos, Vega rubbed shoulders with the leaders of the organizations under investigation, people whose lives require no fictional devices t give them literary interest. They were Carlos Ramón Zapata, a physician from the Bolivarian Pontifical University of Medellín, and Juan Gabriel Úsuga, a mechanical engineer. United by the desire for easy money and the fact that each of them had lost an eye in tragic circumstances, these narcos formed a partnership called The Cyclops to run failsafe smuggling routes to the U.S. and Europe.

Los Cíclopes no eran narcotraficantes comunes. Estudiaban arte y compraban cuadros costosos para adornar sus oficinas; reinvertían sus ganancias en empresas lícitas de Europa; estaban empeñados en inventar una vacuna contra el sida y sacar adelante un proyecto de cocaína sintética en la antigua Yugoslavia.

The Cyclops were not ordinary drug traffickers. They studied art and bought costly paintings with which to decorate their offices. They reinvested their earnings in legitimate businesses in Europe. They made great efforts to devise an AIDS vaccine and promote the development of a synthetic cocaine in the former Yugoslavia.

El dinero les dio el poder, y el poder la fuerza de gravedad para atraer mujeres hermosas y llevar un tren de vida colmado de celebraciones a todo dar, desde cabalgatas etílicas por haciendas de Medellín hasta viajes suntuosos alrededor del mundo. En su afán por abrir nuevas rutas del trasiego de drogas, Ramón y Úsuga se aliaron a un personaje no menos aventurero, un príncipe de Arabia Saudita que despreciaba a Estados Unidos. Mientras contaban en sueños la fortuna que representaría la nueva alianza, la ley terminó con la fiesta.

Money gave them power, and power gave them the charisma to attract lovely women and lead a life of endless partying, … In their eagerness to open new smuggling routes, The Cyclops allied themselves with a no less adventurous figure, a Saudi Prince who hated the United States. But while they were mentally counting the riches that their new alliance might represent, the law put an end to the party.

A través del reclutamiento sistemático de aspirantes al programa, la DEA se enteró de la manera cómo narcotraficantes y guerrilleros infiltraron la embajada de Estados Unidos en Bogotá, robándose un reporte ultrasecreto de la CIA.

Through systematic recruiting of up and coming narcos, the DEA discovered how narcos and guerrillas infiltrated the U.S. Embassy in Bogotá, making off with a top secret CIA report.

A lo largo de horas y horas de entrevistas que sostuve a partir de 2001, Vega me contó su vida, desde la infancia en un barrio de clase media de Bogotá hasta su arresto en Miami y la subsiguiente batalla legal contra el gobierno de Estados Unidos para demostrar que contaba con el respaldo de autoridades federales en su programa de resocialización de narcotraficantes. Me habló de su juventud como empleado de la multinacional ITT y de un frustrado intento para derrocar al presidente chileno Salvador Allende con el respaldo de la CIA. Su doble vida de fotógrafo de modelos famosas, a quienes conquistó con su cámara, y de intermediario no sólo de la DEA sino del FBI y una larga sopa de letras del gobierno federal está reflejada en este libro. Agradezco a Vega que me hubiera facilitado unas memorias que está en proceso de publicar en Estados Unidos.

During the hours and hours of interviews he granted me in 2001, Vega told me the story of his life, from his childhood in a middle-class neighborhood in Bogotá up to his arrest in Miami and his subsequent legal battle against the U.S. government, in a bid to provide that he had the backing of federal officials for his program to resocialize narcotraffickers. He spoke of his youth as an employee of the multinational ITT and a frustrated attempt to overthrow Salvador Allende with the backing of the CIA. Of his double life as a top fashion photographer, and the top models he seduced with his camera, and his role as a go-between, not only for the DEA but for the FBI and an alphabet soup of other federal agencies, are recounted in this book. I am grateful to Vega for having provided me with a book of memoirs that are in the process of being published in the United States.

En cuanto a la vida de Ramón, tuve acceso a centenares de documentos judiciales, a su testimonio en un juicio en Miami y a un fascinante libro inédito que el médico escribió en las celdas de aislamiento de cárceles de Estados Unidos. El manuscrito fue aportado como prueba pública a un expediente de la corte federal de Miami. Úsuga se negó a dar declaraciones para este libro, pero el autor conoció también cientos de documentos que contienen sus testimonios ante autoridades de Estados Unidos.

As to Ramón’s life, I had access to hundreds of court documents, to his trial testimony in Miami and to a fascinating unpublished book he wrote in solitary confinement in U.S. prisons. The manuscript was entered into evidence in a federal court in Miami. Úsuga declined to speak to me for this book, but the author also consulted hundreds of documents containing his statements to U.S. officials.

Como reportero del El Nuevo Herald cubrí dos juicios relacionados con las historias aquí contadas y entrevisté a unas 60 personas, desde el narcotraficante Fabio Ochoa, uno de los invitados por Vega a su programa de resocialización de narcos, hasta Ed Kacerosky, un ex agente de Aduanas de Estados Unidos que habla español con acento bogotano y quien denunció el programa que el fotógrafo se inventó, a mediados de los años ochenta, con el apoyo de un veterano agente del FBI.

As a Nuevo Herald reporter I covered two trials related to the stories told here, and interviewed some 60 persons, from the narco Fabio Ochoa, one of those invited to Vega’s rehab program for narcos, to Ed Kacerosky, a former U.S. Customs agent who speaks Spanish with a Bogotan accent and who denounced the program the photographer ha set up, in the mid-1980s, with the support of a veteran FBI agent.

Vega trabajaba hombro a hombro con dos agentes de la DEA que estaban convencidos de que la Policía de Colombia protegía al Cartel del Norte del Valle. Ambos se vieron involucrados en una investigación interna por sus tratos con el fotógrafo, pero la pesquisa los exoneró de cualquier responsabilidad. Ninguno de los dos quiso hablar con el autor. Tampoco lo hicieron Doris Mangeri, la amante colombiana del príncipe árabe, así como Iván López, socio de Los Cíclopes, a quien el autor pidió una entrevista a través de su abogado en Miami. En una entrevista con La W, López negó cualquier negocio de narcotráfico con Los Cíclopes.

Vega worked shoulder to shoulder with DEA agents who were convinced that the Colombian police were protecting the Norte del Valle cartel. Both found themselves involved in an internal investigation over their dealings with the photographer, but the inquiry cleared them of any wrongdoing. Neither of the two wished to speak with the author. Nor did Doris Mangeri, the Colombian lover of the Saudi Prince, or Iván López, an associate of The Cyclops, with whom the author requested an interview through his Miami attorney. In an interview with La W radio, López denied any narcotrafficking dealings with The Cyclops.

Para aquellos que leen los libros en búsqueda de lo que dejaron de decir, quisiera anticiparles que no van a encontrar algunas acciones violentas en las que seguramente estuvieron involucrados varios de los personajes. No figuran porque este es un libro testimonial y los entrevistados, obviamente, prefirieron omitirlas para no autoincriminarse o revivir viejas rencillas.

For those who read this book with an eye to what is left unsaid, I would like to say in advance that they will find no account here of the violent incidents in which a number of these persons where no doubt involved. They do not figure in this account because this is a book of testimony, and those I interviewed, obviously, prefer not to discuss them, in order not to incriminate themselves or revive old conflicts.

Muchos de los diálogos del libro fueron reconstruidos por los entrevistados y otros aparecen transcritos tal y como los captó la DEA o la Policía colombiana en sus operaciones encubiertas. Los demás fueron tomados de las entrevistas y de las audiencias cubiertas por el autor en la corte de Miami. Para no abrumar al lector, obvié las referencias de pie de página sobre cada una de las intervenciones de Ramón y Vega, los personajes principales, pero me aseguré de que aparecieran en todos aquellos señalamientos comprometedores.

Much of the dialogue in this book was reconstucted by the persons I interview, while others are transcribed as they were captured by the DEA or Colombian police in undercover operations. The rest are taken from interviews and hearings covered by the author in the Miami court. In order not to confuse the reader, I have omitted the footnotes to each and every statement by Ramón and Vega, but I made sure that every compromising statement was properly referenced in this way.

Este libro no pretende quedar como un colorido anecdotario de un plan extravagante, casi inverosímil, de rendir a los grandes narcotraficantes de Colombia sin disparar un solo tiro, luego de llevarlos a celebrar en prostíbulos de Panamá con agentes de la DEA. Además de esa sensación de caos y farsa que la llamada guerra contra las drogas deja traslucir en las situaciones aquí descritas, el lector podrá explicarse la encrucijada que vive hoy el país frente al paramilitarismo.

This book does not intend to serve merely as a collection of colorful anecodotes about an extravagant, almost incredible, scheme, that of getting the Colombia drug lords to surrender without firing a shot, after taking them outto celebrate in the bordellos of Panama with DEA agents. Besides getting a sense of the climate of chaos and farse behind the so-called war on drugs that shine through these pages, the reader will always learn about the calvary Colombia lives through today with the phenomenon of paramilitarism.

Al fin de cuentas Carlos Castaño, líder de las Autodefensas Unidas de Colombia, creyó alguna vez en el programa de Vega y cometió la ingenuidad de ordenar una entrega masiva de narcotraficantes colombianos, algunos de los cuales financiaban su guerra contra la guerrilla. Los narcos demostraron que no estaban en lo más mínimo dispuestos a cumplir el ultimátum del “loquito” de Castaño de hacer fila frente al Lear Jet de la DEA, renunciar a sus fortunas y declararse culpables en una corte de Estados Unidos de la mano de un fotógrafo de modelos. En esas circunstancias el que sobraba era él.

After all, Carlos Castaño, leader of the AUC, once believed in Vega’s program and was naive enough to order the mass surrender of Colombian drug lords, some of whom were financing his war against the guerrilla. The narcos soon demonstrated they were not inclined in the least to comply with “madman” Castaño’s ultimatum, to line up in front of a DEA Learjet, renounce their fortures and plead guilty in a U.S. court, as arranged by the fashion photographer. …

Esta narración, en fin, es una de esas pocas oportunidades que los periodistas colombianos tenemos de contar la historia subterránea de nuestro país a través de personajes reales afectados por la contagiosa esquizofrenia de una guerra majadera contra un vicio.

This story, in the end, is one of those rare opportunities we Colombian journalists have to recount the secret history of our nation through real persons who succumbed to the contagious schizophrenia of a futile war against an addiction.

Much as the Global War on Terror is a futile war on a diffuse emotion.

(Why is Osama bin Laden still alive and well and video-blogging in Waziristan, again?)

This is a graceless, draft-quality translation of writing by someone who probably writes in English better than I do. My fault. But you get the gist, at least.

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