“Medellín Communities Witness an Underground War Not Reflected in the Official Statistics”

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Risk to upcoming elections, by municipality, posed by the presence of new groups, emergent gangs, remnants of demoblized paramilitaries, and “structures in formation.” See Infographic of the Week: Colombia’s Elections Observer Mission.

Comunas de Medellín estarían viviendo una guerra subterránea que no reflejan cifras de la Alcaldía [EL TIEMPO, Bogotá]:

Testimonios de la gente aseguran que armados del Urabá, gente del capo Varela y narcos de la oficina de Envigado, miden fuerzas en esas calles.

Testimonials from the people assure us that armed groups from the Urabá self-defense group, Varela’s people, and narcos representinng Envigado, are measuring one another’s strength in these streets.

And demobilized paramilitary groups have reconsituted themselves as NGOs. See also

El parte de tranquilidad y de seguridad en la capital de Antioquia no podría ser más favorable. En los últimos 5 años, las muertes violentas tuvieron una reducción significativa y su administración -en manos de Sergio Fajardo- desarrolló un sinnúmero de programas de acercamiento de autoridades civiles y de policía con la comunidad. Incluso, su exitoso plan de la reinserción ‘para’ se usó como modelo para la reingeniería que el Gobierno hizo a ese programa a nivel nacional.

From the point of view of peace and security, things could not be better in the capital of Antioquia province. In the last five years, violent deaths showed a significant decrease, and the city government — in the hands of Sergio Fajardo — promoted innumerable programs designed to create closer ties between the community, police and the civil authorities. That includes his successful plan for the reinsertion of “paramilitaries” — used as a model for the reengineering the Government applied to this program at the national level.

Pero hay otra versión de lo que está pasando en Medellín que circula por sus calles y que tiene desconcertadas a sus autoridades e incluso al Gobierno central, que ya pidió un informe detallado de la situación de esa ciudad.

But there is another version of what is going on in Medellín that is circulating through the streets and has alarmed its elected officials, and the central government as well, which has requested a detailed report on the situation there.

Un rumor de guerra se inició hace 5 meses cuando 45 armados, oriundos del Urabá, llegaron a la ciudad.

Rumblings of war began five months ago when 45 armed men from Urabá came to town.

Los morenos de ‘don Mario’

Don Mario’s brown-eyed boys

En la comuna 13 se instalaron 18 de ellos y 27 en el corregimiento San Cristóbal, le dijeron a EL TIEMPO miembros de la comunidad, y la Policía refrendó el dato.

Members of the community told EL TIEMPO — and police have confirmed the information — that 18 installed themselves in Commune 13, and 27 in San Cristobál.

Su carta de presentación fue un panfleto que apareció en la comuna, en el que se autodenominaban ‘Los cocuyos rurales’. Los negros -como les dice la gente por ser todos afrodescendientes- empezaron a patrullar en las noches con armas largas, pero también comenzaron a aparecer muertos en mitad de la calle.

Their calling card was a pamphlet that appeared in the neighborhood in which they call themselves “The rural [fireflies?]” The Blacks — as people call them, because they are all of African descent — began to patrol during the night with long guns, and dead bodies started showing up in the middle of the street.

“Hubo 21 personas de color asesinadas los últimos tres meses en Medellín -admite el coronel Jorge Rodríguez, comandante (e) de la Metropolitana- pero no todos están relacionados con ese grupo. Varios eran desplazados que murieron en riñas callejeras. No podemos estigmanizarlos”.

“There were 21 persons of color murdered in the last three months in Medellín,” admits Col. Rodríguez, commander of the metro police — “But not all are related to this group. A number of the bodies were moved after dying in street fights. We cannot stigmatize them.”

Oficialmente, nadie dice quiénes son ‘Los cocuyos’, pero este diario estableció que su jefe es Daniel Rendón, ‘don Mario’, hermano mayor del ‘para’ desmovilizado Freddy Rendón, ‘El alemán’, recluido en la cárcel de Itagüí.

Officially, no one says who the [bioluminscent click beetles?] are, but EL TIEMPO was able to establish that their chief is Daniel Rendón, “Don Mario,” elder brother of the demobilized paramilitary leader Freddy “The German” Rendón, who is imprisoned at Itagüí,

‘Don Mario’, amo y señor por años de las Auc en el sur del país, era uno de los jefes del Bloque Centauros -cercano a los Castaño- que no accedió a desmovilizarse.

“Don Mario,” lord and master of the AUC in Southern Colombia for years, was one of the leaders of the Centaur Bloc — close to the Castaños — who did not agree to demobilize.

¿A qué llegó a Medellín? ¿Quién y por qué está matando a sus hombres?

Why did he come to Medellín? Why is he killing its men?

Of. de Envigado, ¿mito urbano?

The Envigado “Workshop”: Urban Myth?

Droga. Esa es la primera respuesta que se encuentra cuando se pregunta por el tema. La otra, el manejo de parte del transporte urbano, de juegos de azar, de locales de vicio y de vacunas a comerciantes. Pero las narcorrutas son el gran botín y sus tentáculos se extienden a Cartagena, Barranquilla, La Dorada y Urabá.

Drugs. That is the first answer you get when you ask about the subject. The other, taking over part of the urban transportation, gambling, vice and protection rackets. But the narco routes are the big prize, and its tentacles extend to Cartagena, Barranquilla, La Dorada and Urabá.

Estos asesinatos coinciden con los de cinco desmovilizados que pertenecían a la Corporación Democracia, la ONG que agrupa a 2.900 ex miembros del Bloque Cacique Nutibara y del Héroes de Granada bajo el mando de Diego Murillo Bejarano, ‘Don Berna’, preso en La Picota.

These murders come at the same time as the murders of five demoblized “paramilitaries” who belonged to the Democracy Corporation, an NGO that compries 2,900 former members of the Cacique Nutibara and Heroes of Granada Blocs, under the command of Diego Murillo Bejarano, “Don Berna,” who is imprisoned at La Picota.

Jhon Javier Alcaraz fue baleado el 24 octubre; el 31 del mismo mes, asesinaron a Jairo Hidalgo en la Comuna 8; el 5 de noviembre mataron a Walter Ruíz, en Manrique (comuna nororiental); el 7 de noviembre a Róbinson Geovanny Mejía; y el 17 de noviembre apareció muerto Fray Martín Zapata en el barrio San Pablo.

Jhon Javier Alcaraz was shot on October 24; On October 31, Jairo Hidalgo was murdered in Commune 8; on November 5, they killed Walter Ruíz in Manrique (a neighborhood in the northeastern zone of the city); on November 7, Róbinson Geovanny Mejía; and on November 17, Fray Martín Zapata showed up dead in San Pablo.

Was he really a monk?

Voceros de la ONG denuncian un plan gatillo en contra de desmovilizados -van 59 caídos este año-, pero la versión de la gente es otra.

Spokespersons for the NGO charge there is a contract out on the demobilized paras — 59 have fallen this year — but the people tell another story.

Líderes de la comunidad le dijeron a EL TIEMPO que al menos a Fray Martín, alias ‘Bananín’, lo mataron ‘los negros’ y que el desmovilizado hacía parte del ala narca de la llamada Oficina de Envigado: “Además de traficar, se han dedicado a enviar información falsa a autoridades y a medios de comunicación”.

Community leaders told EL TIEMPO that at least Fray Martin, alias “Bananín,” had killed some of “the blacks,” and that the demobbed paras were part of the narco wing of the so-called Envigado Workshop: “Besides running drugs, they are dedicated to planting false information with the government and the media.”

Pero para la administración Fajardo la llamada Oficina de Envigado no es más que un mito urbano. En cualquier caso, alias, ‘Valenciano’, ‘Douglas, ‘William’ y ‘Yiyo’, lugartenientes de Carlos Mario Aguilar, ‘Rogelio’, son los nuevos reyes de ese ‘mito’ que mata gente, que traquetea y de cuya existencia no tiene duda el director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo.

The Fajardo administration dismisses the Evigado Workshop as nothing more than an urban myth. Be that as it may, “Valenciano,” “Douglas,” and “Yiyo,” all lieutenants of Carlos Mario “Rogelio” Aguilar, are the new kings of this “myth” that kills people, … and of whose existence the director of the National Police, Gen. Naranjo, has no doubt.

De ‘Yiyo’ se sabe que su compañera es accionista de una clínica de Medellín.

Of Yiyo, it is known that his girlfriend is a partner in a Medellín clinic.

Y la terna de este oscuro panorama la conforman el capo del norte del Valle, Wílber Alirio Varela, alias ‘Jabón’; el desmovilizado ‘para’, Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’; y un grupo en la sombra que posa de empresario del sector de transporte terrestre y aéreo.

The axis of this murky scenario is the capo of the Norte del Valle, Wilber Alirio “Soapy” Varela, the demobilized “paramilitary” Carlos Mario “The Monkey” Jiménez, and a shadowy group that poses as a ground and air transportation business.

Sin rastro del Norte del Valle

No traces of the Norte del Valle cartel

“Intentan entrar a Medellín -dice una fuente de las Auc- y lo único que frenó su avanzada fue el envío de ‘Macaco’ a una corbeta de la Armada”.

“They tried to enter Medellín,” says an AUC source — “and the only thing that stopped them was when the Monkeyman sent a Navy cruiser.”

Pero el propio coronel Rodríguez, y el coordinador del programa de paz de la alcaldía, Jorge Gaviria, dicen que no hay evidencia de dicha avanzada.

But Col. Rodriguez and the city’s peace coordinator, Jorge Gayiria, say there is no evidence of this advance.

“Si eso fuera cierto -anota el coronel Rodríguez- esto sería un campo de batalla. Los informes de inteligencia no nos arrojan esos datos, no hay elementos de juicio para validar o descartar eso”.

“If that were true,” notes Col. Rodríguez, “this would be a battlefield. The intel reports do not provide us any data on this, there is no information on which to rule this theory out or in.”

Nothing is revealed. Your tax pesos at work, Juan Valdez.

Por ahora, el propio general Naranjo lideró esta semana una ‘toma’ a la Comuna. Con 1.200 hombres, hizo 22 allanamientos y 25 capturas en zonas donde antes no entraba siquiera la fuerza pública.

For now, Gen. Naranjo personally led a “takeover” of the Comuna this week. With 1,200 men, he conducted 22 raids and 25 arrests in areas where the public power never used to enter.

Y mañana, Medellín conocerá un nuevo informe sobre sus Derechos Humanos y es posible que traiga nuevas luces sobre lo que realmente está pasando en la ciudad.

And tomorrow, Medellín will receive a new report on its human rights situation, which may shed new light on what it really happening in the city.

Los protagonistas del pulso

  • Daniel Rendón, ‘Don Mario’, hermano de ‘El alemán’ (Area de influencia, Medellín): Es de Amalfi, Antioquia. Prófugo de la justicia. Se ofrecen 100 millones de pesos de recompensa. Tiene dos órdenes de captura vigentes por concierto para delinquir.
  • Diego Murillo Bejarano, ‘Don Berna’ o ‘Don Adolfo’ (Área de influencia, Medellín): Recluído en La Picota. Fuentes oficiales dicen que sigue teniendo gran ascendencia sobre los desmovilizados de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada.
  • Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’ (Diversas áreas de influencia): Colombia y E.U. dicen que, tras su desmovilización, siguió delinquiendo. Estaba preso en una corbeta pero hoy está en Bellavista (Antioquia).
  • Wilber Varela, ‘Jabón’, capo del norte del Valle (Área de influencia, Valle): Sargento retirado, ex socio del capo Diego Montoya, capturado. E.U. ofrece 5 millones de dólares por su cabeza. Es protegido por la gente de ‘Macaco’.

[tktktktktk]

‘En términos estadísticos no está ocurriendo lo que dicen’

“In statistical terms, what they say is happening is not happening.”

Jorge Gaviria, coordinador del programa de paz y reconciliación de Medellín, dice con certeza que lo que se está diciendo sobre la seguridad de la capital paisa no se refleja en las estadísticas.

Jorge Gavíria, Peace and Reconciliation coordinator of the city, asserts categorically that what is being said about security in the capital is not reflected in the statistics.

“La ciudad tuvo el año pasado 709 homicidios y este año está muy por debajo de esa tasa”, asegura Gaviria.

“The city had 709 murders last year and this year is well below that rate,” he states.

No obstante, reconoce el hecho de que en el listado de muertos haya 59 desmovilizados (frente a 58 caídos en el 2006) hacen llamativas las cifras.

However, he acknowledges the fact that 59 demobbed “paras” figure on that list (compared with 58 murdered in 2006), calling those figures noteworthy.

“Aunque cualquier muerte nos preocupa mucho, no hay una situación representativa para asegurar que hay una persecución contra este grupo”, indica.

“Although any death worries us a great deal, there is no representative situation [?] that allows us to say this group is being persecuted,” he says.

Gaviria añade que la información barrial, de voz a voz, divulgada recientemente -como el informe del Instituto Popular de Capacitación (IPC), publicado por EL TIEMPO hace una semana- no está analizada y es posible que haya una distorsión de la realidad que termina dificultando las investigaciones: “Se debe ser serios y esperar el resultado de las investigaciones oficiales para que podamos intervenir”.

Gaviria adds that information from the neighborhoods, collected by word of mouth, that was published recently by EL TIEMPO — has not been analyzed and it is possible that there may be a distortion of reality that will end up making investigations difficult: “One must be serious and await the result of official inquiries in order for us to be able to intervene.”

Otra autoridad en materia de Derechos Humanos, el personero delegado, Jorge Ceballos, dice que lo que percibe su entidad es un claro reacomodamiento de estructuras ‘paras’ que están haciendo la transición al narcotráfico.

Another specialist in human rights, Ceballos, says that what his organization sees is a clear restructuring of “para” groups that are making the transition to the narcotraffic.

Su visión coincide de alguna manera con la del coronel Rodríguez, quien revela que en Medellín hay ubicados 126 combos.

His view coincides to some extent with that of Col. Rodrígues, who says that there are 126 “combos” in Medellín.

“Ya hemos identificado a 3.700 de sus miembros y hay judicializados y presos 496”, puntualiza el coronel, que insiste en que los llamados ‘Cocuyos’ emigraron tras la judicialización de algunos de sus miembros.

“We have identified 3,700 [drug gang] members and 496 have been charged and arrested,” he details, insisting that the so-called “Cocuyos” migrated after charges were brought against some of their members. 

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