“2007: Paradoxes of the Freedom of Expression”


On “The Brazilian Letterman” (Globo’s
Jô Xô), Mainardi of Veja magazine (Brazil) defines freedom of expression with a tautology. See Seen on “The Brazilian Letterman Show”: Diogo Mainardi on the Journalism of Buzz

Every man has a right to his opinion, but no man has a right to be wrong in his facts. –attributed to Bernard M. Baruch (unverified)

2007: Paradojas de la libertad de expresión (Proceso, Mexico): “Paradoxes of the freedom of expression.”

México, D.F., 27 de diciembre (apro).- El pasado 21 de diciembre, un grupo de escritores y comentaristas televisivos se unieron a la condena contra la reforma electoral con el mismo argumento planteado por la Coparmex, el Consejo Coordinador Empresarial, la Canacintra y las dos grandes empresas televisivas: los cambios constitucionales “conculcan la libertad de expresión”.

Last December 21, a group of TV writers and commentators joined to condemn the electoral reform measure using the same argument posed by COPARMEX, the Business Coordinating Council, Cancintra, and the two dominant TV networks: The constitutional amendment “restrain freedom of expression.”

Ejemplificaron su queja de esta manera:

They used the following example to illustrate their complaint:

“Si sale un candidato racista o un xenófobo donde sea, no podríamos salir a rentar un spot y decir que estamos en contra”, afirmó Federico Reyes Heroles, conductor del programa de análisis político en Canal 13, de TV Azteca.

“If a racist or xenophobic candidate emerges, we would not be able to rent a TV spot to declare that we are against him,” says Federico Reyes Heroles, host of a political analysis show on Channel 13 (TV Azteca).

En otras palabras, la supuesta libertad de expresión conculcada por las reformas aprobadas en el Congreso se trata, en realidad, de la imposibilidad de comprar tiempo-aire en las estaciones televisivas y radiofónicas.

In other words, the freedom of expression supposedly restrained by the reforms approved by Congress really has to do with the inability to buy air-time on TV and radio stations.

¿No se les ocurrió a los promotores de esta carta que los noticiarios de radio y televisión tendrían la obligación de difundir e informar sobre los puntos de vista sin necesidad de pagar?

Has it not occurred to the promoters of his petition that radio and TV stations have the obligation to publish and inform about such points of view without the need to pay?

Paradójicamente, los autonombrados guardianes de la libertad de expresión –con cargo a las cuentas publicitarias de Televisa y TV Azteca– no se escandalizaron con la resolución de la Suprema Corte de Justicia que exoneró al gobernador precioso Mario Marín de cualquier responsabilidad en el secuestro, acoso y persecución política en contra de la periodista Lydia Cacho.

Paradoxically, these self-appointed guardians of freedom of expression — supported by the ad budgets of Televisa and TV Azteca — are not scandalized by the Supreme Court decision that exonerated Governor Marín of any responsibility for the kidnapping, harrassment and political persecution of journalist Lydia Cacho.

The image “https://i1.wp.com/i113.photobucket.com/albums/n216/cbrayton/Stuff/070925_guiandoalpueblo.jpg” cannot be displayed, because it contains errors.
LEADING THE PEOPLE: “Freedom of expression!” “Oh, please. You would be better off sticking to [flashing your tits] or [looking for the next teen-idol singing group.]” Cited by Sacatrapos (Mexico), but I think they are failing to cite the original source. Note in the margin:
“Pace Delacroix.” The reference is to “Liberty Leading the People.” See “Betty La Fea Leads the People To Freedom! (Pace Delacroix)”

Si un expediente está vinculado a la defensa de la libertad de expresión es el de Lydia Cacho. La reportera y directora de un centro de atención a mujeres en Cancún, por ejercer su libertad de expresión y el derecho a investigar sobre un asunto de múltiples aristas –las redes políticas y económicas de la pederastia–, ha sido perseguida políticamente por Marín, por el empresario Kamel Nacif y por una red tan amplia como poderosa que llega a la Cámara de Diputados y a varios gobernadores.

If there is any case that shed lights on the defense of freedom of expression, it is Lydia Cacho’s. The reporter and director of a women’s shelter in Cancún, because she exercised her freedom of expression and right to investigate a matter with numerous facets — the political and economic networks of pederasty — has been politically persecuted by Marín, by businessman Kamel Nacif and by a network, as wide-ranging as it is powerful, that includes federal lawmakers and various governors.

Seis de los cuatro ministros del pleno de la Suprema Corte consideraron que no hubo violación alguna a los derechos humanos de la autora de Los demonios del edén.

Six of the four [sic] Supreme Court justices considered that the human rights of the author of The Demons of Eden were not violated in any way.

La airada reacción social no se hizo esperar a esta resolución. La sentencia de la Suprema Corte en el caso de Lydia Cacho ha constituido la peor crisis de credibilidad para los ministros frente a la opinión pública. No se necesitaron cartas de Héctor Aguilar Camín, Federico Reyes Heroles, Luis González de Alba, Ramón Xirau o de Jorge Castañeda, para que una enorme franja de la población se diera cuenta de que, en la escandalosa exoneración a Mario Marín, se marcaban los límites de este sexenio a la libertad de expresión.

The irate response from society could not abide this ruling. The Supreme Court ruling in the Cacho case has constituted the worst crisis of credibility ever suffered by the Court in the eyes of public opinion. No letters from Héctor Aguilar Camín, Federico Reyes Heroles, Luis González de Alba, Ramón Xirau or Jorge Castañeda were necessary to alert a significant portion of the population to the fact that the scandalous exoneration of Marín represented the limits of this administration’s tolerance of freedom of expression.

Y aquí está la segunda paradoja de este año: los mismos ministros que tuvieron la claridad, la valentía y el interés para estudiar la acción de anticonstitucionalidad de la Ley Televisa, los mismos integrantes del Poder Judicial que enmendaron con su resolución la sumisión absoluta del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo a las presiones de la empresa mediática más importante de América Latina, retrocedieron de manera clara en el caso de Lydia Cacho.

And therein lies the second paradox of the year that was: The same justices who had the moral clarity, courage and interest to attract the constitutional challenge to the “Televisa Law,” the same justices who remedied with their decision the submission of the legislative and executive branches of government to the pressures of the most powerful media group in Latin American, visibly retreated in the Cacho case.

En el balance de este año, las deliberaciones y la resolución adoptada por la Suprema Corte en junio de 2007, en torno a la Ley Televisa, quedarán como uno de los debates más claros y pedagógicos sobre el derecho a la información, la libertad de expresión y el futuro de la radiodifusión y las telecomunicaciones en nuestro país.

In looking back over the year that was, the Court’s deliberations in the June 2007 challenge to the Televisa Law provied one of the most enlightening debates ever over the right to information, the freedom of expression and the future of broadcasting in Mexico.

La respuesta de Televisa y de TV Azteca frente a la osadía de los ministros, fue brutal. El linchamiento mediático salió a relucir. En especial, en la pantalla de Ricardo Salinas Pliego, que se plegó así a los intereses de Emilio Azcárraga Jean para demostrar que el duopolio cierra filas en momentos claves. Una serie de “reportajes” de Canal 13 insistieron durante varios días que, con su resolución, la Suprema Corte de Justicia provocó que en México retorne al “presidencialismo autoritario”, ya que “atentó contra organismos autónomos”, estableciendo una “neodictadura”.

The reply from Televisa and TV Azteca to the daring displayed by the justices was a brutal one. The media lynch mob sallied forth to show its true colors. In particular, the network controlled by Ricardo Salinas Pliego (Azteca), when it joined forces with Televisa, demonstrated the duopoly closes ranks at key moments. A series of “reports” on Channel 13 insisted over several days that, with this ruling, the Supreme Court had caused Mexico to revert to “authoritarian presidentialism,” given that it “violated the rights of autonomous agencies,” establishing “a new dictatorship.”

Por supuesto, el mensaje iba dirigido también al presidente Felipe Calderón. El reproche de ambas televisoras es que no ejerció los privilegios de ese presidencialismo autoritario para frenar la resolución de la Corte.

Naturally, the message was directed as well at President Calderón. The reproach from both networks was that he did not use the privileges afforded by this authoritarian presidentialism to rein in the Supreme Court.

La carta que tardíamente promovieron “los intelectuales” apadrinados por las televisoras, tuvo un antecedente singular: la rebelión de los principales comentaristas de televisión y radio contra la reforma constitucional en materia electoral. El 11 de septiembre, las torres gemelas de TV Azteca y Televisa –más las principales cadenas radiofónicas– sumaron sus fuerzas para acudir a la sesión de comisiones dictaminadoras en el Senado y echar abajo las reformas mediante un singular reality show en cadena nacional, durante tres horas y media.

The petition, late in coming and promoted by “intellectuals” sponsored by the networks, was provoked by a single issue: The revolt of the leading TV and radio pundits against the constitutional amendment on elections. On September 11, the twin towers of TV Azteca and Televisa — along with the leading radio networks — joined forces to attend a hearing at the Senate committee drafting the amendment and tried to head off the reforms through an unusual reality show, aired live and nationwide, that lasted three and a half hours.

El resultado fue contrario al que pretendían las empresas al mandar al matadero a sus comentaristas estelares. En lugar de exhibir “la censura”, “la intolerancia” y “la partidocracia”, la transmisión de aquella sesión dejó claro que los representantes de los concesionarios y los dueños mismos de las estaciones de radio y televisión no tenían argumentos contundentes en contra de la reforma. Ignoraban su contenido, inventaron amenazas pero, sobre todo, exhibieron que la información en los medios electrónicos, especialmente la política y la electoral, es un negocio y no un derecho.

The result was other than what the broadcasters intended by sending their top talking heads down to the killing floor. Rather than demonstrating “censorship,” “intolerance” and “the dictatorship of partisan politics,” the broadcast of that session made it clear that the representatives of the broadcast concessionaires and the owners of TV and radio stations had no convincing arguments to make against the reform. They ignored the content of those reforms, inventing phantom menaces, but, above all, they showed us that the electronic media consider news, and especially political and electoral news, to be a business, not a right.

Con la ingenuidad que da el desconocimiento, la productora y conductora de Ventaneando, Patricia Chapoy fue la más clara de todo aquel selecto grupo de conductores y concesionarios. Su temor era que ya no pudiera decirle “guapo” en sus emisiones a Enrique Peña Nieto, gobernador mexiquense, a partir de la reforma. La respuesta fue clara por parte de Ricardo García Cervantes, senador del PAN: decirle guapo o feo a un gobernante no se prohibirá. Lo que queda prohibido es facturar, cobrar, vender esos comentarios casuales, aparentemente ingenuos, que forman parte de la mercadotecnia de los políticos mexicanos y del gran negocio electoral subrepticio de las televisoras.

With a naiveté that borderd on ignorance, the producer and host of Ventaneando, Patricia Chapoy, was the most explicit of the entire group. Her fear was that she would no longer be allowed to describe Governor Peña as “handsome” if the reforms passed. PAN Senator García was clear in his reply: Calling the governor ugly or handsome would not be prohibited. What will be prohibited is to make money from selling such apparently innocent commentaries, which are part of the political stealth marketing of Mexican politicians and the booming underground business the TV networks do in the area of electioneering.

Peña Nieto ha sido uno de los más generosos en materia publicitaria. Entre 2006 y 2007, según los datos oficiales del estado de México, erogará un total de 266 millones 603 mil 840 pesos, de los que 53 por ciento ha sido para Televisa y 17.23 por ciento para TV Azteca. Esto, sin contabilizar los contratos con empresas “pantalla” de los directivos de Televisa, como TV Promo, que Proceso documentó en 2005.

Peña has been one of the most generous of Mexican politicians in terms of ad spending. Between 2006 and 2007, according to official data from Mexico State, he spent a total of 266.6 million pesos, of which 53% went to Televisa and 17.23% went to Azteca. And that is without counting the contracts with “front” companies controlled by Televisa executives, such as TV Promo, as Proceso documented in 2005.

A través de TV Promo. Peña Nieto tiene acceso privilegiado, todas las noches, a los espacios informativos nacionales como si se tratara de una figura relevante. No hay día en que Canal 2 no nos informe “desinteresadamente” de lo que hace el Golden Boy mexiquense. Se calcula que el convenio con TV Promo fue superior a los 700 millones de pesos.

Through TV Promo, Peña had privileged access every night to national news programs, as though he were a significant political figure. A day does not pass in which Channel 12 does not inform us “in an impartial manner” of the doings of Mexico’s Golden Boy. The deal with TV Promo is estimated to have been worth more than 700 million pesos.

For dollars, divide pesos by roughly 11.

De ese tamaño es el negocio de la publicidad disfrazada de información de las televisoras. El último intento de Televisa y TV Azteca para frenar la reforma constitucional se produjo entre el 12 y 20 de septiembre de este año. En una reunión de emergencia, convocada por los altos ejecutivos de Televisa y TV Azteca, el consejo directivo de la CIRT difundió en cadena nacional una reunión para condenar los cambios y, a propuesta de Sergio Sarmiento, convocar a un “referéndum por la libertad” en las entidades para que los cambios constitucionales se frenaran en los congresos estatales.

That is how huge the market for stealth marketing in TV news is. The last attempt by Televisa and TV Azteca to stop the constitutional reform took place between September 12 and 20 of this year. In an emergency meeting, called by senior executives of the two major TV networks, the board of directors of CIRT [the trade association for Mexican broadcasters] aired a nationwide broadcast of a meeting in which it condemned the changes and, at the suggestion of Sergio Sarmiento, called for a “referendum on freedom” in the states to prevent the state legislatures from ratifying the amendment.

La convocatoria resultó un fiasco. Nadie salió a las calles y plazas del país para defender el derecho mercantil vulnerado de las televisoras. Ningún ciudadano medianamente informado se tragó el cuento de que se trataba de una violación a la libertad de expresión.

This call to arms turned out to be a fiasco. No one took to the streets and public squares of Mexico to defend the offended commercial interests of the TV networks. No moderately well-informed citizen bought the story that this was a violation of their freedom of expression.

Reminds me a lot of the Cansei “grassroots movement” here in Brazil.

See

One of the candidate memes for the NMM(-TV)SNB(B)CNN(P)BS year-end wrap-up, in fact, is RESOLVED: 2007 was the Edelman Worldwide® Year of the Failed Astroturf Campaign.

And more specifically, 2007 was the Edelman Worldwide® Year of Failed Moral Crusades Against Phantom Menaces.

La reforma a nueve artículos constitucionales fue aprobada por la mayoría de los congresos estatales –sólo el de Coahuila votó en contra–, y con ello automáticamente quedó configurado lo que se convertirá en un giro de 180 grados en la relación entre medios electrónicos-elecciones-partidos. Se prohíbe explícitamente la compra de tiempo-aire; se privilegia el uso de los tiempos fiscales; se le otorgan al IFE facultades para distribuir ese tiempo; se prohíbe que terceros puedan comprar tiempo en estos medios para denostar o defender a algún candidato, y se prohíben explícitamente las campañas publicitarias de guerra sucia.

The amendment of nine articles of the Constitution was approved by the majority of state legislatures — only Coahuila voted against it — and with that, automatically ratified what will prove to be a 180-degree about-face in the relationship among political parties, elections, and the electronic media. It is expressively prohibited to buy or sell air-time; statutory free air-time is privileged; the [Mexican FEC, IFE] is empowered to distribute this air-time; third parties are banned from buying airtime for the purpose of deriding or defending a candidate, and “dirty war” publicity campaigns are expressly forbidden.

By “dirty war,” we are talking about such neo-Segrettist monuments to the gabbling ratfink as Swift Boat Veterans for Truth, “John McCain is John Insane,” and Dick Morris’s [illegal] contribution to the 2006 Mexican elections, “López Obrador is a Danger to Mexico.” See

La brutal reacción de resistencia de las televisoras, que ahora se extiende hacia los “terceros” (Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex e intelectuales circundantes) demuestra lo importante y necesaria que era esta reforma y el tamaño de los intereses afectados.

The brutal response from the networks, which are now spreading to “third parties” (the CCE, COPARMEX, and intellectual fellow-travelers) shows how important and necessary this reform was, and the dimensions of the special interests at stake.

No obstante que este año disminuyó la ola de crímenes contra periodistas que caracterizó al sexenio de Vicente Fox, por lo menos 11 reporteros, directivos y colaboradores de medios impresos fueron asesinados. El ambiente de impunidad, las amenazas contra medios y periodistas, la violencia prevaleciente, no han disminuido. Por el contrario, la vulnerabilidad se incrementó.

Even though the wave of crimes against journalists that marked the Fox years receded this year, at least 11 reporters, publishers and press workers were assassinated in 2007. The culture of impunity, the threats against news media and journalists, the prevailing violence, have not diminished. On the contrary, they are more vulnerable than ever.

Particularmente grave es la situación en entidades donde el pleito entre las bandas criminales se cruza con la disputa política-electoral: Baja California, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Sinaloa, por mencionar las entidades más señaladas en el fuego cruzado del narcotráfico y de los operativos del Ejército.

Particularly serious is the situation in which disputes among criminal organizations intersect with political-electoral competition: Baja, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, and Sinaloa, to mention the states most newsworthy for the crossfire between the narcotraffic and the Army.

En 2007, todos fuimos testigos del escándalo Zhen Li Ye Gon, el empresario que llegó de Shangai a construir un emporio a partir del tráfico de la pseudoefedrina, pero los fuegos artificiales informativos no se han correspondido con una sola detención e investigación profunda por parte de las autoridades. A los reporteros que se han involucrado en este expediente, las presiones han surgido de inmediato por el lado tanto de gobernadores priistas involucrados, como de autoridades federales.

In 2007, we all witnessed the scandal over Zhenli Ye Gon, the businessman from Shanghai who came to Mexico to build a business based on trafficking pseudoephedrine. But the fireworks over the case in the news media did not just have to do with an isolated arrest based on a thorough investigation by authorities. Reporters who covered this story came under immediate pressure, both from the PRI governors involved and from federal authorities.

La paradoja más grave es que existe suficiente tela de donde cortar en materia de investigación periodística, pero el mensaje de la Suprema Corte en el caso de Lydia Cacho fue sumamente ominoso: aquellos reporteros que decidan investigar las redes del crimen organizado, pasarán de víctimas a inculpados en estos casos.

The most serious contradiction here is that, while there is plenty of material with which to weave investigative journalism, the decision in the Cacho case is extremely ominous: Reporters who investigate organized crime will be transformed from victims into guilty parties in such cases.

Quizá este es la peor señal que heredamos de 2007 en materia de derecho a la información, periodismo y comunicación.

This is perhaps the worst omen of all to emerge in 2007 with respect to the right to information, journalism and communication.

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s