Mexico: “Is SEGOB a Dead Man Walking?”


In the Midnight Hour: Harvard’s favorite son and his Brooks Bros. Riot Brigade as the oath is administered at 3 minutes after midnight. Not shown: batallion of Marines required to get him into the building. Fox, left: Sangre de Coca-Cola

Writing in the Diario de Yucatán (Mexico), Eduardo Huchim summarizes the Mouriño scandal under the heading “A Zombie [Dead Man Walking?] in Government Affairs?”

I have chosen the op-ed/news analysis more or less at random. Trying to catch up on the basic facts in the case.  See also

on Mexican versions of the famous Italian Mani Puliti campaign.

Es difícil analizar en sus estrictos méritos un escándalo como el que tiene en su centro al todavía secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, y en su génesis a Andrés Manuel López Obrador. El hecho de que éste haya dado a conocer el presunto tráfico de influencias basta para tenerlo como verdad revelada para unos y como mentira dolosamente inventada para otros, así de polarizadas continúan grandes porciones de la sociedad. Sin embargo, conviene intentar ese análisis, y una buena manera de hacerlo es examinar los datos duros. Veamos:.

It is difficult to analyze a scandal like the one with Secretary of the Interior Mouriño at its center strictly on the merits, or the origins of the scandal with [former presidential candidate and federal district governor] López Obrador. The fact that it was López who publicized alleged influence-peddling by the cabinet secretary is enough for some people to accept the charges as gospel truth and for others to treat it as a fraudulent lie, because broad sectors Mexican society remain polarized. However, it is worthwhile to at least attempt  such an analysis, looking at the hard facts. Let’s look:

1) En su carácter de apoderado de Ivancar, Mouriño firmó con Pemex contratos que beneficiaban a una empresa de su familia, y cuando lo hizo era, simultáneamente, presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados o asesor del entonces secretario de Energía, Felipe Calderón Hinojosa. La autenticidad de los contratos está fuera de duda porque el propio Mouriño la reconoció públicamente.

1. In his capapcity as legal representative of Ivancar, Mouriño signed contracts with Pemex that benefited a firm belonging to his own family, at a time when he was also president of the energy committee in the lower house of Congress or an aide to then Energy Secretary Felipe Calderón. These contracts are unquestionably authentic, and Mouriño himself has recognized this publicly.

2) La primera reacción del joven secretario, expresada en Los Cabos, exhibió una gran inexperiencia en el manejo de crisis políticas, algo que resulta inaceptable en quien tiene entre sus tareas precisamente enfrentar y resolver tales crisis.

2. The first response of the young cabinet secretary, given at Los Cabos [administrative headquarters of SEGOB, I think –Ed.] demonstrated a great deal of inexperience in managing political crises, which is unacceptable in someone whose job it is precisely to confront and resolve such crises. 

3) Una segunda reacción (entrevistas con medios electrónicos y envío de documentos a la PGR) ocurrió después de la entrevista de Mouriño con el líder priista en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, cuya influencia política es tan notoria que un chiste en boga lo ubica como “el verdadero presidente legítimo” de México. La obvia percepción fue de fortaleza en Beltrones y debilidad en Mouriño.

3. A second reaction from Mouriño (interviews in the broadcast media and the dispatching of documents to the federal attorney) came after Mouriño’s meeting with the PRI leader in the Senate, Beltrones, whose political influence is so notorious that a current joke calls him “the real legitimate president of Mexico.” The obvious conclusion was that Beltrones is strong and Mouriño is weak.

Lópes Obrador’s protest movement — his followers think, and not without some specific cause, either, that the 2006 elections were phonier than a truckload of Paraguayan Windows Vista DVDs — proclaimed him “the legitimate president of Mexico.”

4) Legisladores, gobernadores, funcionarios de Los Pinos y dirigentes partidarios, todos del PAN, han externado su solidaridad con Mouriño y algo semejante hicieron algunos prominentes priistas. Ésos son hechos que, aparte de recordar las “cargadas” de antaño, sugieren dos preguntas: ¿suponen el presidente y su secretario de Gobernación que al brindarles apoyo los priistas hacen un ejercicio de solidaridad, o más bien deberían temer el alto precio de tal respaldo? ¿No deberían los panistas preguntarse muy seriamente si Mouriño ha cumplido los compromisos expresados en el Código de Ética partidario, en el sentido de que el servidor público panista actuará “sin buscar intereses particulares ni beneficios personales, para familiares o amistades” y sin involucrarse “en situaciones o actividades que signifiquen un conflicto de intereses, personales o familiares”?

4. Federal lawmakers, governors, officials at the [Mexican White House] and party leaders, all of them PAN members, have expressed their solidarity with Mouriño, as have some prominent PRI figures. These facts … suggest two questions: Do the president and secretary of the interior really suppose that their PRI supporters are really lending them sincere support, or should they fear the high political price of this backing? And should PAN members not ask themselves very seriously whether Mouriño has complied with the party’s Code of Ethics, in the sense that a PAN party member is required to act “without regard for personal interest or benefits for themselves, family members or friends” and without involving themselves “in situations that imply a personal or familiar conflict of interest”?

5) Es evidente que Mouriño y el gobierno están buscando al tiempo como aliado, pero conforme éste avanza, el escándalo crece. Se habla ya de otros contratos poco éticos y de personajes como Karim Elías Bobadilla, muy conocido en Campeche y a quien se ubica como pieza de Mouriño en Pemex Exploración, y de Jesús Villarreal Gallegos, firmante junto con Mouriño de los famosos contratos y quien renunció a su puesto en la SSP capitalina, poco después de que “Reforma” le preguntó sobre su relación con el hoy secretario en entredicho. Otro de los datos recientes indica que Constructora Escalante, presunta propiedad de la familia política de Mouriño, pasó de contratar obras por 10 millones de pesos con Pemex (entre 2002 y 2004) a contratos por 163 millones en 2007, según lo dio a conocer el senador Carlos Navarrete.

5. It is obvious that Mouriño and the government were counting on time as an ally, but as time passes, the scandal only grows. Other ethically dubious contracts are being discussed now, and people like Karim Elías Bobadilla, a well-known figure in Campeche who is pointed to as  Mouriño’s man inside Pemex Exploration and Production [PEP], are being mentioned, along with Villareal Gallegos, a cosigner with Mouriño of the infamous contracts, who resigned his post federal district public security secretary (SSP) not long after Reforma asked him about his relationship with Mouriño. Other recent information suggests that Escalante Construction, which alleged belongs to Mouriño’s political family [?], signed 10 million pesos in contrcts with Pemex between 2002 and 2004 and contracts worth 163 million pesos in 2007, as Senator Navarette reports.

For dollars, divide by around 10.7 at the moment, roughly.

6) El escándalo arreciará después de Semana Santa y por lo pronto ya está alcanzando al presidente Felipe Calderón, como lo demuestra una encuesta telefónica de María de las Heras difundida por “Milenio Diario”: 85% de los consultados considera “moralmente incorrecto” lo que hizo Mouriño, 68% opina que debe renunciar y —lo más grave— 53% cree que Felipe Calderón sabía de los contratos con Pemex.

The scandal will drag on after Easter Week and has already touched President Calderón, as shown by a phone survey by María de las Heras published by Milenio: 85% of those consulted find what Mouriño did “morally incorrect,” 68% think he should resign and — most serious — 53% think Calderón knew about the Pemex contracts. 

Mi conclusión es que de poco servirá la previsible exoneración de la PGR, tras una extraña investigación abierta a solicitud de Mouriño y cuya constitucionalidad es poco clara, pues no estuvo precedida de denuncia o querella alguna. Y tampoco tendrá utilidad la ya mediatizada comisión especial de la Cámara de Diputados. Todo ello porque, en éste como en muchos casos, la percepción es definitoria. En consecuencia, de no practicarse una rápida operación quirúrgica, el escándalo terminará por dañar la imagen y el gobierno del presidente Calderón, y convertir a Juan Camilo Mouriño en un zombi político. El diccionario define al zombi como “una persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad”.

My conclusion is that the inevitable exoneration of Mouriño by the federal attorney, after a weird investigation opened at Mouriño’s own request, whose constitutionality is a murky question, will do him no good, because it is not based on any concrete charge or case at law. Nor will the commission in the lower house of Congress, which is nothing more than a media circus, accomplish anything. This because, as in so many cases, perception is everything. As a result, without a rapid, surgically precise emergency response, the scandal will end up damaging the image of the Calderón government and turn Mouriño into a political dead man walking [zombie]. The dictionary defines a zombie as “someone who has supposedly died and been revived through witchcraft in order to dominate his will.”

¿Alguien quiere en la Secretaría de Gobernación a un zombi con la voluntad dominada, por ejemplo, por Manlio Fabio Beltrones? De ese tamaño es el riesgo.

Does anyone want a Government Affairs [Interior] Secretary whose will is dominated by others? By Beltrone, for example? Those are the dimensions of the risk here.

And the usual columnist’s short follow-up item on another topic:

Omnia Leonardo Valdés Zurita expresó a fines de febrero su deseo de que las boletas electorales sean destruidas para sentarse a “comer en una mesa limpia” (Francisco Reséndiz, “El Universal”, 28/02/08) y dos semanas después opinó en Xalapa que “los ciudadanos deben tener acceso” a tales documentos (Lev García, “Reforma”, 14/03/08). Incongruencias así fueron comunes en él durante su encargo como consejero del IEDF. Nadie se extrañe si lo son también en el IFE.— México, D.F.

Valdés Zurita expressed in late February his desire to see the ballots [from the 2006 national elections] destroyed, in order to “sit down to eat at a clean table” (El Universal, Feb. 28, 2008). Two weeks later, he said in Xalapa that “citizens ought to have access” to these documents (Reforma, March 14). Inconsistencies like that were common with this man when he served as an IEDF commissioner, and therefore are only to be expected from him as a member of the [federal elections commission, IFE].

IEDF = Electoral Commission of the Federal District, I think.

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